viernes, 25 de agosto de 2017

El enemigo más peligroso del Ejército de EEUU: Liderazgo tóxico

El enemigo más peligroso del Ejército de EEUU: Liderazgo tóxico

  • Soldados de EE.UU. durante una ceremonia en la base militar de Vaziani, en Georgia, 12 de agosto de 2017.

El Ejército estadounidense se enfrenta a un enemigo mucho más amenazante que China o que Rusia; se trata del liderazgo tóxico en sus filas.
El portal The National Interest dedicó el miércoles un artículo a un problema que el Ejército estadounidense lleva años intentado resolver sin éxito alguno, el liderazgo tóxico entre los comandantes del Ejército.
Para que se hagan una idea, uno de los efectos de un liderazgo tóxico es el fenómeno de la hostilidad en el ambiente o microambiente de una organización, impulsada por una persona que ostenta algún puesto de jerarquía, en este caso en el ámbito militar.
Según recoge el artículo, el problema que enfrenta el Ejército es que parece estar fijado en relevar a los comandantes que han demostrado tener la cualidad de liderazgo tóxico, en lugar de averiguar cómo llegaron a su posición de mando en primer lugar.
“Cada comandante ha pasado años haciendo lo que la institución juzgó como cosas correctas (...) ¿a caso estos líderes suprimían estos impulsos por casi 20 años mientras ascendían de posición para finalmente comenzar a asaltar a sus subordinados?”, cuestiona el artículo.
Seguidamente el analista que redactó el texto considera que, tal vez el problema se derive de un proceso de selección de comandos laxo y que el que haya un número de comandantes con estas cualidades que tengan que ser cesados indica que el sistema de selección no está funcionando.
Cada comandante ha pasado años haciendo lo que la institución juzgó como cosas correctas (...) ¿a caso estos líderes suprimían estos impulsos por casi 20 años mientras ascendían de posición para finalmente comenzar a asaltar a sus subordinados?”, cuestiona el artículo publicado en el portal The National Interest.

Argumenta además que un “líder tóxico” es diferente de un mal líder, mientras que el segundo es aquél que no cumple con su misión o les falla a sus subordinados, un líder tóxico siempre falla en ambos, la misión y a su gente.
Es la combinación del egoísmo e incompetencia lo que convierte tóxico a un líder. El egoísmo por sí mismo ayuda a muchos líderes a subir de posición, y mientras sean competentes, pueden ser comandantes exigentes, pero soportables, porque sus unidades tienen éxito. Sin embargo, eventualmente, un líder tóxico alcanza un nivel más allá de su capacidad cuando no esté teniendo éxito en sus misiones o no sea ‘competente’.
Este tipo de comandante, como una persona a punto de ahogarse, necesitará agarrarse a algo para mantenerse a flote; sus subordinados. Un líder egoísta y narcisista que se ‘ahoga’ se ‘subirá’ encima de ellos para mantenerse a flote, una estrategia que eventualmente falla, y ahí es cuando finalmente los altos mandos se ven obligados a relevarlo de su posición.
David Matsuda, un profesor de antropología que investigó en 2010 la alta tasa de suicidios entre los soldados estadounidenses, decidió tomar un “ángulo diferente” y descubrió que los soldados que se suicidaban, además de problemas personales, también tenían líderes que estaban presionándolos al límite haciendo de sus vidas “un verdadero infierno”.
snr/ktg/ask/tas

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