domingo, 12 de febrero de 2017

¿Hacia dónde marcha Iberoamérica?


¿Hacia dónde marcha Iberoamérica?



Roberto Verttuti

Entiendo que actualmente, respecto a Iberoamérica, hay algunas posiciones entre los marxistas que combinan, de una u otra manera, solo negatividades, a las que, para hacerlas tragar como remedio de mal gusto, le agregan ilusorias esperanzas de remotas posibilidades en un marco teoricista de no solo muy improbable realización sino con argumentaciones a veces disparatadas. Y están también los que dicen cosas que fungen como verdades pero mezcladas con análisis y proposiciones rebuscadas-indemostrables que “chupan rueda” de las argumentaciones plausibles.

Por lo general, con ese tipo de análisis, se valen de algo cierto para plantear algo falso. Lo que no se puede saber es si la intención del analizador es esa.

Para tratar esta cuestión tomo el texto de Heinz Dieterich, titulado “América Latina desnuda: Sin guerrilla, sin socialismo, sin estrategas” (http://www.globalresearch.ca/america-latina-desnuda-sin-guerrilla-sin-socialismo-sin-estrategas/5566515) del 4 de Enero del cte. año, pues entiendo que sintetiza, por supuesto, con sus manos y sus menos, el pensamiento marxista.

Por ejemplo, dice Heinz Dieterich: “Santos (el presidente de Colombia) es, sin duda alguna, el más brillante y peligroso político criollo al servicio del imperio y de las burguesías latinoamericanas, con que cuenta el imperialismo”. Y añade a continuación: “Fiel ejecutor del terrorismo de Estado de los “falso positivos” (nota: los falsos positivos consiste en asesinar a un grupo de personas inocentes para que luego el ejército o el gobierno las exhiba como abatidas en la positiva lucha en contra de los terroristas), copiado del terrorismo estadounidense en Vietnam, el Premio Nobel cuenta entre sus logros la desmovilización de las más poderosas guerrillas del continente. Fue favorecido por la desaparición de la URSS, pero su nombre estará asociado para siempre al fin de un paradigma histórico mundial: la transformación social y toma del Estado por la lucha armada del pueblo”. Y aquí es donde valiéndose de algo cierto (quién es Santos), pretende que se crea que también es cierto todo lo que sigue (“Santos cuenta entre sus logros la desmovilización de las más poderosas guerrillas del continente”). Esto que se presenta como cierto y es falso, no hace más que ocultar al destructor o a los verdaderos destructores “de las más poderosas guerrillas del continente”. Pero además manipula un criterio. Es cierto que la mayoría de los cambios “revolucionarios” se produjeron por medio de las armas. Pero no es cierto que los grandes líderes, como Lenin, no hayan preferido siempre e intentado siempre la conquista revolucionaria por medios pacíficos. No se deben adulterar las cosas ni pasar gato por liebre. Por ejemplo, lo de Evo Morales o lo de Rafael Correa es un cambio revolucionario vía electoral.

¿Quién es Santos? Es una especie de Erdogán. Como se sabe, cuanto movimiento/partido se presentaba en Turquía a elecciones bajo la bandera del Islam y ganaba, era destronado enseguida por los militares, fieles a la política atea y genocida de Kemal Ataturk. Pero cuando Erdogán gana las elecciones, también bajo la bandera del Islam, no es destronado. ¿Qué sucedió? ¿Cambió el ataturkismo? Para nada. Por el contrario, los militares metieron a su chacal en el gobierno disfrazado de tierno palomo…. para devorarse a las aves reales. Dicho en otras palabras, metieron a su quinta columna en el Islam para que lo destroce desde dentro. Y el fracaso del golpe militar en su contra no indica necesariamente que el ataturkismo haya perdido influencia. En esto, como en otras cosas, los ataturkistas coinciden con los IGO (Imperios Genocidas de Occidente) en cuanto a la forma de destruir el Islam. Volviendo a Santos, este, independientemente de su supuesta pugna con Uribe, fue apoyado, impulsado, aceptado, tolerado, pues toda su política –más allá del democratismo teórico– es la que dibujaron-proyectaron, centralmente, los IGO. Y son estos los que deciden que el candidato de Uribe “pierda” y que Santos “gane” las elecciones: similar al plan del “triunfo” de Erdogán y la supuesta pérdida de influencia de los atatrukistas.

Es decir, al manifestar Dieterich que Santos es desmovilizador “de las más poderosas guerrillas del continente”, haría como el ave llamada tero: lanza sus graznidos en un lugar pero pone los huevos en silencio en otra parte. O sea, llamaría la atención sobre la culpabilidad de Santos en la materia para encubrir o apartar la mirada de los verdaderos culpables. Efectivamente, decir que Santos es el desmovilizador “de las más poderosas guerrillas del continente” es ocultar la verdad de las cosas. ¿Se actúa así a propósito? No lo puedo decir. Y, ¿por qué se ocultaría la verdad? Porque el gran desmovilizador de la lucha armada marxista en el continente –en realidad, el gran traidor– Iberoamericano no es Santos sino otro u otros de los agentes británicos en la Patria Grande, de los cuales parece que H. Dieterich no tiene noticias. ¡No quiero ni pensar que Dieterich tenga algo que ver con todo eso!

A continuación cito otros trozos de textos de igual factura, los que iré analizando de la misma manera.

1.- Cierto: “(Cuba) hoy se encuentra en transición hacia la Nueva Economía Política (NEP) de Lenin. O, si se prefiere, la política de “apertura y reforma” de Deng Xiaoping”. Falso: “En América Latina no hay Socialismo: ni como Estado, ni como partido político, ni como movimiento social, ni como ciencia”..… “La excepción a esta regla, por supuesto, es Cuba”.

Es cierto que Cuba marcha hacia una nueva forma de gobierno como dice el autor de la nota. Pero que en Iberoamérica no hay socialismo, depende de a qué se le llame socialismo. Si se habla del marxista, sí que lo hay (en partidos y movimientos). Y mimetizado o no en algunos gobiernos –Cuba, Nicaragua, Venezuela, Bolivia– aunque las experiencias como gobierno no exhiben lo prometido, lo pensado por Marx. Son, entre otros, los que lucharon y luchan por una “patria socialista”….. que hasta ahora, según la teoría, nadie alcanzó. Es decir, no pueden engendrar en la práctica lo que propone la teoría marxista. No obstante, Dieterich determina unilateralmente descalificarlos. Pero hay algo sorprendente y que debe ser explicado: ¿de dónde sacó este señor que la excepción es Cuba, es decir, solo Cuba es socialista? Si Cuba realmente hubiese querido ser socialista en el sentido marxista, es decir, si realmente hubiese querido desafiar o contradecir de manera efectiva al capitalismo, hubiese durado menos que otros gobiernos o políticos “burgueses” que de alguna manera cuestionaron al imperio: Getulio Vargas o Dilma en Brasil, Perón o Illia en Argentina, Velasco Alvarado en Perú, Paz Estenssoro o Torres en Bolivia, Arbenz en Guatemala, Cárdenas en México, Ibáñez del Campo o Allende en Chile, Alfaro en Ecuador, Torrijos y Noriega en Panamá, Manuel Zelaya en Honduras, Lugo en Paraguay, Lemus en El Salvador, Calderón Guardia en Costa Rica, Gaitán en Colombia, Rómulo Gallegos o Chávez en Venezuela, Sandino en Nicaragua y posiblemente me olvide de más de uno. Quienes sostienen que en Cuba hay socialismo, se apoyan en que allí existiría, hasta ahora, la “dictadura del proletariado”, un cuento increíble para ingenuos desprevenidos. Además, y esto es lo central, resulta evidente que ese socialismo cuenta con el absoluto beneplácito de los IGO: solo alguien absolutamente confundido, por decirlo de alguna manera, puede creer que si para los IGO el castrismo hubiese resultado peligroso o inconveniente no hubiese sido barrido del mapa en menos de lo que canta un gallo. Y si se quiere algún ejemplo de esa forma de actuar, puede tomarse la referencia de Irak y Kuwait, así como los sucesivos desembarcos y apoyo a golpes militares de los EEUU a lo largo y ancho de Iberoamérica y el Caribe, los que suman, de manera abierta, unos 25 entre 1900 y 2002. ¿Por qué, nos preguntamos, la Cuba castrista queda exceptuada? Para responder, como dijo Maquiavelo, “piensa mal y acertarás”. Está claro que si no hubo invasión efectiva ni golpe de estado en Cuba fue porque el socialismo castrista fue y es absolutamente conveniente para los IGO. Así y todo hay algo más respecto al “socialismo” o “dictadura del proletariado” castrista. ¿Dónde se vio un gobierno “socialista” –en el cual la democracia significaría realmente algo trascendental– en el que impere la monarquía? ¿O alguien nos dirá que se trata de una monarquía constitucional tipo Gran Bretaña? Ya llevamos casi sesenta años de reinado de la dinastía Castro, entre Fidel y su hermano. Si alguien dice que este no es un régimen monárquico, seguramente será porque se ha cambiado el significado de las palabras. De otra manera es imposible. Y en casi 60 años los IGO no derrocaron a la realeza castrista a pesar de que se le hizo todo tipo de acusaciones por “subversiva”, “antidemocrática”, “tiránica”, etc. Pero sí derrocaron a un centenar de regímenes en todo el mundo, entre los que se contaban bastantes con acusaciones inventadas menos graves.

2.- Cierto: “América Latina busca su camino en la niebla del Siglo 21 no con un GPS, sino, tanteándolo con un palo de bambú”. Falso: “hay un vacío ideológico que el Partido y la intelligentsia parecen incapaces de llenar con un nuevo proyecto histórico movilizador”.

Es cierto que Iberoamérica “busca su camino en la niebla del Siglo 21 no con un GPS, sino, tanteándolo con un palo de bambú”. No obstante, esto a la vez es contradictorio: Si Cuba es el único ejemplo de “socialismo revolucionario” en el continente, ¿por qué no es Cuba quien llena el “vacío ideológico” con su “Partido y la intelligentsia” del mismo, creando “un nuevo proyecto histórico movilizador”? Además, lo que resulta extraño es que Dieterich no explique qué sucedió antes, en el siglo XX, para que luego se presente esa realidad. Y no lo hace seguramente porque hay cosas que no va a poder explicar. Por ejemplo, porqué, de hecho, desaparecieron todos los movimientos armados “socialistas” en el continente? Y que no diga que desparecieron por culpa de Santos, porque eso es tomar a la gente por idiota. ¿Qué pasó para que, repentinamente, de una u otra manera se anule la lucha armada “socialista” y esta sea reemplazada por la “contienda democrática” electoralera? Si tenemos en cuenta que prácticamente todas las luchas armadas en Iberoamérica reportaban a la monarquía castrista, posiblemente entonces podamos empezar a explicar muchas cosas…. Es por eso que resulta equivocado el criterio de que “hay un vacío ideológico que el Partido y la intelligentsia parecen incapaces de llenar con un nuevo proyecto histórico movilizador”. Primero, no hay “un vacío ideológico” sino que hay una nueva línea ideológica generada en el “socialismo” o “marxismo” que encaja, una vez más, en las propuestas y planes de los IGO. Por supuesto, tal cosa los “socialistas científicos” no lo van a reconocer, por lo menos en voz alta. Y por supuesto, tal cosa debe ser acatada por la “izquierda marxista”, debido a lo cual queda girando en el vacío sin “propuestas revolucionarias” más que la de la “revolución electoralera”. Este es el motivo por el que ese supuesto vacío ideológico aparece cuando las políticas neoimperiales deciden dejar de gobernar en lo esencial a través de golpes de estado y lo pasan a hacer a través de lo que allá por 1983 llaman el “Plan Democracia”, inaugurado por el presidente argentino y vicepresidente –oh casualidad– de la “Internacional Socialista”, Ricardo Alfonsín. Para quienes no lo saben, esa “promoción de la política democrática” por parte de los IGO en Iberoamérica consistió y consiste en impulsar gobiernos favorables a los intereses políticos y económicos imperiales. Y para ello usan la “democracia” como recurso teatral. Es decir, el aparato “democrático” que se monta en uno y otro país va a ser de allí en adelante el medio por el cual se seguirá robando, esquilmando a nuestros pueblos, aparato que reemplazará a las “feas”, “brutales” y “repulsivas” dictaduras militares. Las mismas exacciones, el mismo saqueo, pero ahora de manera más “decente”. Ese es el “Plan Democracia” de los IGO. Este plan se presenta como el más adecuado luego de la finalización de la Guerra Fría. No obstante, para asegurarse los IGO el dominio y dirección de la política mundial sin inconvenientes, condicionan que esa “democracia” sea sustentable y admisible imponiendo en las élites gubernamentales de “nuevo cuño” a aquellos que adhieren a que el control del estado siga en manos de los neoliberales, más allá de quienes se presenten como ganadores de elecciones. Es por eso que apenas aparecieron gobernantes que se apartaban de esa línea, los IGO intervinieron e intervienen para derrocarlos. Y si para ello hay que volver a recurrir a la violencia abierta, no tienen ningún problema, aunque prefieren hacerlo todo en el marco de “las leyes” y los golpes palaciegos incruentos. En esta línea de acción se inscribe el desalojo del gobierno de Lugo en Paraguay, de Zelaya en Honduras y de Dilma en Brasil. Esto mismo marca y remarca el carácter absolutamente hipócrita de la democracia impuesta desde las sedes imperiales. Y también remarca el carácter patibulario de aquellos que jugándola de “izquierdistas” o “progresistas” animan a seguir la nueva “vía democrática electoralera” del “Plan Democracia”, sabiendo que no lleva más que a la degeneración de toda una sociedad: mientras los representantes del neoliberalismo, por un lado, saquean las riquezas del país, por el otro lado empujan con planes, acciones y un gran trabajo psicológico diabólico, perverso, a que esos millones de jóvenes que en las décadas de 1950/60/70/80 tenían como paradigma el estudio, la capacitación en profesiones y empleos dignos económica y materialmente, se dediquen de allí en adelante a todo lo contrario. Entonces surgen verdaderas pandillas y bandas de jóvenes que en su peor vertiente forman las llamadas maras, dedicadas a la venta de drogas, robo, asesinatos en intento de robo, asesinatos por encargo y todo tipo de cosas que pervierten y desintegran las sociedades, en tanto los colegios pierden brutalmente su capacidad educativa o son bandalizados y se le da más importancia a cosas tontas o intrascendentes que aportan a la pulverización y/o desaparición de líneas de conducta superadoras y creativas en lo que a valores humanos se refiere. ¡Sí señores, el numen del “Plan Democracia” es la destrucción más completa posible de las juventudes y del tejido social de nuestras naciones! Con pueblos desunidos y jóvenes incapaces de articular razonamientos serios y profundos en función del desarrollo social, los IGO campan a sus anchas. Y no es casualidad que bastantes de los cabecillas de esas nuevas mafias provengan de lo que antes eran movimientos armados en cada uno de los países de nuestro continente. Millones de víctimas lo constataron y constatan con su sangre y sufrimientos de todo tipo. No cabe la menor duda de que Iberoamérica anduvo y anda en las tinieblas: primero haciéndosele creer el cuento idealizado y romántico de la “lucha por la liberación”; luego, como a Pinocho –una vez que cayó en la trampa–, metiéndola en la inmunda charca de la degradación y la pérdida progresiva de la normalidad psíquica y moral. De esa manera nuestros países quedan casi pasivamente postrados como estropajos, sin casi resistencia para impedir su violación de todo tipo. Por supuesto que hay excepciones, como la de Bolivia con Evo. Unas más acotadas que otras, pero ahora no entraré en ese tema. Recalco entonces que es incierto que haya “un vacío ideológico que el Partido (marxista) y la intelligentsia parecen incapaces de llenar con un nuevo proyecto histórico movilizador” sino que lo que hay es otra línea ideológica. El vacío que sí existe es el creado por la evidencia que toda “la gran narrativa del Socialismo del Siglo 20 y del “hombre nuevo”” fue una gran farsa. Y el cotejo histórico hizo evidente dicha farsa. Es por esto que “The Guardian” y otros se desesperan: no aparecen líderes en la “izquierda revolucionaria y socialista”, en tanto figuras como la de Putin ocupan el primer plano. Es por eso que para los IGO es tan problemática, crítica y negativa la situación actual, aunque aparentemente la “derecha” retoma posiciones por todas partes. Como vemos, Dieterich coincide con “The Guardian” en un punto nada banal, nada intrascendente. Creo que Dieterich debería revisar sus análisis….

3.- Cierto: “Venezuela…. hoy día contribuye fuertemente a la devaluación de toda renovación revolucionaria de izquierda en América Latina”. Falso: “(Venezuela) podía haber sido el crisol de un nuevo Socialismo Científico del Siglo 21 en el hemisferio”.

Es cierto que Venezuela luego del asesinato de Chávez entró en una picada aguda, aunque también es cierto que mientras estuvo él se fueron acumulando cuestiones sin resolver, como el problema con el abastecimiento agrícola para la población: que recién en 2016 se presente un plan de Soberanía Alimentaria, que en esa fecha se diga “No podremos lograr un desarrollo integral de la agricultura con la política que hasta ahora se ha practicado” y que “Debemos cambiar radicalmente nuestra política agroalimentaria”, nos indica que los responsables de ese sector eran personas de reducido entendimiento o que estaban allí para sabotear. Creo que es fácil ver que se entroncaron varios problemas luego de la muerte de Chávez: falta de liderazgo, zancadilla comercial muy efectiva con la caída del precio del petróleo, contrabando organizado de bienes venezolanos a Colombia en detrimento de la economía y abastecimiento venezolanos, trabajo de zapa en el gobierno, etc. Todo indica que de esas cosas la única que no pudo preverse –afectó a todo el mundo– fue la caída del precio de los hidrocarburos. Las demás son fallas que no solo pudieron ser controladas sino que incluso se puede llegar a decir que fueron incentivadas o promovidas como parte de un plan político enemigo, el cual no encontró las capacidades necesarias que le hiciesen frente de manera adecuada. Y es aquí en donde hay que buscar la raíz de eso que Dieterich llama “devaluación de toda renovación revolucionaria de izquierda en América Latina”. Respecto a Venezuela, todo indicaría que fue y es la política general, especialmente después de Chávez, la que frustra la esperanza de un desarrollo de avanzada en Venezuela. En lo que hace a las falencias que llevaron a la situación actual de “devaluación”, se podría analizar una por una con el objeto de señalar el motivo o los motivos que las produjeron. Pero lo que no es cierto es que “(Venezuela) podía haber sido el crisol de un nuevo Socialismo Científico del Siglo 21 en el hemisferio”. Primero, porque en ningún lugar del mundo en ninguna época existió un “socialismo científico” triunfante según los principios teóricos que le daban basamento. En ningún lugar del mundo, luego del triunfo del marxismo, tuvo éxito ese socialismo que entraña “a cada cual según el trabajo realizado”. Ni hablemos de aquello que debería ser la culminación del socialismo y la entrada al “paraíso” comunista: “cada cual produce según su capacidad y recibe según su necesidad”. Aunque resulte contradictorio, o risible, en todo caso los únicos que aplicaron el marxismo ateo “científico” fueron….. ¡diferentes estructuras de monjes, creyentes e iglesias! Precisamente, uno de los grandes errores del marxismo fue creer que la sociedad mundial se podría convertir en algo distinto, por "arte de birlibirloque" es decir, por arte de magia. En todo caso, muy noble en sus intenciones el señor Marx, pero equivocado. Es imposible, por diversos motivos, pensar que toda la población humana se comportaría con una moral y una elevación de pensamientos intachable comprometida en lo social guiada por lo espiritual. La vida mundanal, guste o no, está marcada por aquello que decía el inolvidable Discépolo: “el que no llora no mama, el que no afana es un gil”. Este es el mundo real, por supuesto, con sus más y sus menos. Y los dispuestos a hacer conscientemente una serie de sacrificios y llevar adelante una vida de elevación moral y espiritual, son pocos, muy pocos. Por eso mismo resulta risible y absurdo que al hablar Dieterich del “único gobierno socialista del continente”, diga que ahora se encamina a aplicar, al igual que Lenin, la NEP (Nueva Economía Política).

Lenin, persona capaz e inteligente, tenía muy en claro que lo que levantaba como consignas eran solamente eso, es decir, términos para animar a la gente a empezar a producir determinados cambios. Pero Lenin no comía vidrio ni mascaba clavos, ni escupía para arriba. Con los problemas propios de la Rusia zarista de la que salía, más los creados por la contrarrevolución que se puso de inmediato en marcha, rápidamente recogió soga y enseguida pasó a aplicar el capitalismo de estado, es decir, la NEP. Mao, otro genio político, con una situación bastante distinta a la rusa, también levanta las banderas del marxismo-leninismo-estalinismo-maoísmo pero, como tampoco comía vidrios, aplica un plan en donde lo primero fue terminar con la rutina de la muerte de diez millones de chinos cada año debido a la falta de alimentos, cosa que logra, aunque luego sufrió alguna catástrofe humanitaria parecida. Las consignas o propuestas del socialismo las deja para tiempos mejores. Y a solo unos 25 años de la revolución, el gobierno de la República Popular China aplica también el capitalismo de estado, el cual rige hasta la fecha, como salida a la situación económica que no se podía mejorar. Pero lo de Cuba es totalmente distinto. Surge en medio de la fuerte influencia soviética, cuenta con el apoyo y ayuda de la ex URSS y otros países de la llamada “cortina de hierro”. Con todo a su favor no logra despegar y convertirse en una sociedad a imitar por el resto de los revolucionarios idealistas del continente. ¿Y a los 60 años de haberse iniciado se estaría preparando para pasar a aplicar la NEP? Esto, evidentemente, no se trata de una revolución sino de una involución. Y esa involución muestra también que el marxismo, en una serie de importantes aspectos, estaba equivocado. Como lo demuestra China, la única posibilidad de que un gobierno llamado “socialista marxista” obtenga éxitos, pasa por la incorporación en su desarrollo de lineamientos económicos capitalistas. Esto merece toda una discusión pero escapa a lo que atiende esta nota.

4.- Cierto: “el papel de los grandes personajes en la historia es manifiesto. Son claves para la aceleración o desaceleración de los procesos objetivos, cuando éstos producen un cambio de fase en el sistema social. Es decir, cuando las condiciones objetivas de la sociedad ofrecen la posibilidad de un salto cualitativo en la correlación de fuerzas entre liderazgos, masas y momento histórico”. Falso: “Por sendos golpes de la biología y de la justicia de clase burguesa, las grandes voces de los estrategas latinoamericanos han desaparecido….. Esta mudez se repite a nivel global, donde la izquierda anticapitalista no tiene ningún cuadro destacado….”.

Es absolutamente cierto que “el papel de los grandes personajes en la historia es manifiesto”. Pero para nada es cierto que Iberoamérica carezca de conducción o estrategas debido a “sendos golpes de la biología y de la justicia de clase burguesa”. No contento con eso, Dieterich extiende esa carencia a todo el mundo. Parecería que su criterio es: el mundo existe como yo digo y suceden las cosas que yo digo o todo carece de sentido. Pero la realidad no es esa. La realidad es que en Iberoamérica y en el mundo hay conducciones y estrategas capaces que pugnan por conducir a sus sociedades a etapas mejores. No obstante, una vez más nos deja con la pregunta sin responder: ¿por qué el mundo carece de estrategas y pensadores del “socialismo científico”? Esta es una pregunta tan crítica o vidriosa que su respuesta, sin lugar a dudas, dejaría a lo que él llama “izquierda anticapitalista” más perdida y desconcertada que una gaviota a la que le desaparece el mar y toda fuente de agua. Dieterich apunta, intenta bosquejar una respuesta a ello en el punto que sigue. Vayamos pues al mismo.

5.- Cierto: “el orden liberal mundial está entrando en una fase caótica, con crisis económica, ……. potencias emergentes y el renacimiento de los anhelos de protección del Estado nacional y de bienestar”. Falso: “Ordenar estos elementos en un Nuevo Proyecto Histórico trans-capitalista, basado en las ciencias avanzadas, es la tarea civilizatoria del momento” (Observen que el muy pillo habla de “tarea civilizatoria del momento” y no de «revolución armada basada en el “socialismo científico”», “socialismo” que añora aunque ni en esta etapa histórica ni en ninguna se pudo dar ni se podrá).

Dice Dieterich que “el orden liberal mundial está entrando en una fase caótica, con crisis económica,……. potencias emergentes y el renacimiento de los anhelos de protección del Estado nacional y de bienestar”, lo cual es cierto, constatable. Y más que “entrando en una fase caótica” ya lleva recorrido un importante trecho de ese sendero. Pero lo crucial es: ¿cómo se supera esa fase, cómo se sale de esa crisis? La solución que aporta es “Ordenar estos elementos en un Nuevo Proyecto Histórico trans-capitalista, basado en las ciencias avanzadas” y determina que esa “es la tarea civilizatoria del momento”, por supuesto, aunque no lo dice, del “socialismo científico”. ¿Es así? Creo que no. Creo que Heinz no se da cuenta que está desenfocado, se enajena de la realidad y sueña con salidas mágicas que podrían provenir de alguna mezcalina intelectual pero no del mundo en el que vivimos. Me explico. Para él resulta un drama que en esta etapa en el mundo ya no existan más estrategas y pensadores del “socialismo científico”. Parecería que no se da cuenta que lo que ya no existe más es la etapa en la que aún no se había concretado ninguna práctica de “socialismo científico”. Luego de la concreción de las primeras experiencias en ese andarivel, las deformaciones, falsas apreciaciones y otras negatividades hicieron estallar la burbuja y el “socialismo científico” demostró no ser tal en el campo social, demostró que pasó al trastero de la historia, aunque algunos, como “The Guardian”, lo añoren y clamen por su retorno a la vida. Procede como si frente a la tecnología actual añorase, porque entiende imprescindible, el telégrafo eléctrico de Samuel Morse. Es decir, lo que no cuenta más en el mundo de hoy es la teoría del llamado socialismo científico puesto que al tomar cuerpo y forma práctica –revolución del 18 en Rusia, procesos socialistas o comunistas en algunos países de Europa, revolución del 49 en China, socialismo en Vietnam, Corea, Laos, Camboya, Cuba, los Balcanes socialistas– fracasa de manera muy aguda en lo que hace a la concreción de los postulados que deberían haberse materializado. En otras palabras, la aplicación del “socialismo científico” en nuestro mundo real demostró ser la intención de algo inalcanzable.

Para graficarlo, tuvo y tiene el comportamiento de la asíntota, es decir, de la línea recta que, prolongada indefinidamente, se acerca progresivamente a una curva sin llegar nunca a encontrarla; o como el burro que tira del carro persiguiendo una zanahoria atada a un palo por delante de él a la que nunca alcanzará, ejemplo que se usa mucho para hacer notar las ilusiones que nunca se pueden concretar. En otras palabras, el “socialismo científico” se demostró incapaz de concretar lo que teorizaba. Es a esto a lo que se debe que el marxismo haya pasado, en su aplicación, de ilusorio (cuando solo era teoría) a trasnochado (luego de experimentarse sobre el terreno y chocar muy duro contra el muro de la realidad). Justamente de esto habló un marxista, el escritor y filósofo comunista español Santiago Alba Rico, quien dice en una entrevista publicada el 26/1/17 en “The Guardian” en castellano (http://www.eldiario.es/cultura/entrevistas/Santiago-Alba-Rico-izquierda-hipernormativa_0_605440503.html?utm_source=adelanto&utm_...): “Creo que la izquierda es cada vez menos culta y más hipernormativa, y un sector vive en un pasado que le sigue proporcionando esquemas de interpretación muy cómodos pero que cada vez son más incompatibles con la realidad en que vivimos”. Pero como lo ilusorio aún permanece en las mentes de algunos, siguen tratando de alcanzar la zanahoria. En vez de decir que el “socialismo científico” no se puede concretar, dicen, a modo de don Quijote que confunde la realidad con sus ensueños, “por sendos golpes de la biología y de la justicia de clase burguesa, las grandes voces de los estrategas latinoamericanos han desaparecido” e incluso agregan que dicha “mudez se repite a nivel global, donde la izquierda anticapitalista no tiene ningún cuadro destacado”. En la misma línea de pensamiento, insisten advirtiendo que “hay un vacío ideológico que el Partido y la intelligentsia parecen incapaces de llenar con un nuevo proyecto histórico movilizador”. Aparentemente, la incapacidad los abruma y no pueden llegar a reconocer –suponiendo que proceden con sinceridad– que su teoría, en tanto tal, era poco más que una pompa de jabón que estalló y se esfumó apenas hizo contacto con los elementos concretos de la vida, apenas se puso en práctica. Y la expresión “era poco más”, aclaro, se enmarcaría en una pregunta que más de uno barruntará: ¿no sirvió para nada toda la experiencia suscitada con el “socialismo científico”? Sí que sirvió pero sería tema o parte de otro tipo de análisis bastante mas peliagudo.

¿Qué deberían hacer los pensadores revolucionarios capaces y honestos que buscan cambios para intentar terminar efectivamente con la explotación del hombre por el hombre –término tan caro para Marx, Engels y Lenin– y de esa manera con la injusticia que significa robar lo producido por otro u otros a través de la violencia, la coerción, el amedrentamiento? Deberían leer la realidad sin dejar de soñar, a la inversa de como hacen ahora, que sueñan sin leer la realidad.

Pasemos pues a tratar de responder la pregunta del título, es decir, hacia dónde marcha Iberoamérica, pues con ello intento dar pautas a los marxistas desilusionados.

Según mi entender, Iberoamérica, a nivel de realizaciones gubernamentales, de la acción-reacción de su población y de resultados electorales, no se encuentra globalmente en el 2017 en un camino de superación de los atrasos, en los que cae con bastante frecuencia. Y la falta de dirigencia que supere eso tiene mucho más que ver con los análisis desenfocados de la realidad que con las capacidades intelectuales, que las hay y muchas. Pongo un ejemplo para entender mejor esto. Lenin también sabía que en su época había mentes capaces pero “enchalecadas”, desenfocadas, lo cual impedía su funcionamiento correcto. Es por eso que insiste una y otra vez con aquellos que querían remedar la revolución de octubre en Rusia en otros lugares del mundo: “No copien nuestras tácticas, sino analicen independientemente las causas de sus rasgos particulares, las condiciones que la originaron, y sus resultados, aplicando no la letra, sino el espíritu, la esencia y las lecciones de la experiencia de 1917-21”. (Lenin, Obras Completas, Editorial Cartago –Argentina–, tomo 35, página 188). Sostener, como hacen los marxistas, que la solución a nuestros problemas pasa por la copia de esquemas que ya demostraron para qué sirvieron y que cualquier otra perspectiva –especialmente la que incluye la espiritualidad fundada en lo metafísico– que no se ajuste a la de ellos sería poner esperanzas en cuentos de hadas, es lo mismo que llevar no solo a Iberoamérica sino a los pueblos del mundo a su perdición total. ¡Justamente eso es lo que quieren los sustentadores del capitalismo salvaje y genocida! Por lo tanto, solamente desprendiéndose de los criterios que demostraron su inutilidad –de los que se aprovechan espectacularmente los IGO y sus plumíferos– podrán dar pasos cargados de realismo creador. Y pasos realistas ya se están dando en otras latitudes. Se trata de un proceso con el cual no logran sintonizar los “socialistas científicos” debido a su desenfoque de la realidad e irse a pique todo su aparato de conceptualizaciones y análisis. El rumbo que lleva su nave se dirige a “ninguna parte” porque en el mientras tanto agotaron todos sus recursos y no obtuvieron nada de lo propuesto. No llegan a entender que en el planeta se abre paso algo de talante distinto que, a fuer de justos, se valió de la experiencia de su fracaso, experiencia de la que, evidentemente, no se valen ellos, los “socialistas científicos”.

De ahí viene el desencanto que sufren hoy día los marxistas. Pero la historia no se detiene y seguramente Iberoamérica ya se encamina a tomar los senderos que indican los análisis realistas del momento que vivimos.

Buenos Aires, 29 de Enero de 2017.

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