miércoles, 4 de enero de 2017

Paz, reconciliacion versus rendicion

Paz, reconciliacion versus rendicion



Por Juanjo Gonzalez
Qué bien les salió el tema de la Paz, de la Reconciliación y la Apertura-Reforma en la España post-franquista. Sin Ruptura democrática. Sin dar cuentas del pasado. Salvando lo esencial de la dictadura y readecuándolo a la nueva situación prevista y preparada. Había espacio para casi todos. Los franquistas y todo el pelaje corrupto y fascista tuvieron su borrón y cuenta nueva, además de los pagos por los servicios realizados. Las izquierdas que se hicieron de orden institucional en 4 días, deshicieron sus estructuras, aceptaron la reforma obedientemente y además de que les perdonaran los pecaditos de juventud, con su rendición otorgaron el certificado democrático que la pantomima necesitaba. Y todos los que participaron en la farsa tuvieron su amnistía.
Evidentemente pagaron y siguen pagando los que nunca pensaron que hacer la revolución era una moda y también los que de verdad luchaban por una Euskal Herria libre y socialista. En lo fundamental, hoy estamos como ayer en cuanto a reformismo y posición revolucionaria. Cuando unos y otros pactaron la instauración de la democracia burguesa bajo la forma de reino y monarquía parlamentaria, firmemente agarrada por los poderes reales del Estado, ya se sabía que el camino de la resistencia, antes de pasar a un estadio superior, iba a ser largo, muy largo y difícil. Y máxime cuando el sucedido no reconoce a las naciones del Estado y sus diferentes marcos de lucha.
Pasados los años, de nuevo ha venido el sistema con su PAZ y RECONCILIACION, con su infinita bondad a repescar a quienes, una vez de aceptar la RENDICION, piensan jugar más fuerte que cualquier otro partido del sistema. Quienes de mantener posiciones revolucionarias pretenden volver ahora al redil jurídico-político-ideológico-económico de la rancia España. Así que, los Estados español y francés les dicen: vengan, vean y no se queden los últimos, pues estamos a punto de cerrar la tienda y dense prisa que justito puedo mantener a mis perros atados.
Por remitirme solo a la parte vasca, los últimos en rendirse han sido esos que hablan de proceso de paz, pacificación, proceso democrático, unilateralidad, reconciliación, cambio de estrategia, los que dicen ser los de siempre pero con cambio de chip, en fin, los que han tenido la fulminante y feliz idea de dejar la lucha armada y actuar unilateralmente. Es decir, entregan todo (todo es todo, material y posición ideológica) por su cuenta y van a competir a ver quién es el más artista para gestionar el entramado del sistema. Y encima quieren que todo el mundo se rinda a sus pies ante tamaña hazaña, aceptando que la única violencia que quede es la estructural, la de los Estados. Sin plantear cómo desarmar a los Estados. Sin ponerse rojos. Serios hasta dar miedo. O risa, si no fuera tan grave.
Y, evidentemente, PAZ y RECONCILIACION como único objetivo, solo pueden ser figuras, y trampas del sistema. Pacificación es la ocupación violenta por parte de un agente exterior. Proceso democrático es imposible con la ley de partidos, la ley mordaza, la Constitución española… ¿Reconciliación? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Con qué garantías? No cuadra nada. Ni siendo ciego, sordo y teniendo muchísima confianza y fe blindada, puede cuadrar esto. ¿Cómo una fuerza revolucionaria utiliza estos planteamientos, términos y figuras del enemigo como bondades que no se nos habían ocurrido antes? Acaso ¿a cuenta de tanta bomba y tiro?
Estos dicen cualquier cosa. Primero paz con justicia. Luego, muy rápido, paz a secas, Posteriormente pacificación. A la vez proceso democrático… No hay proceso. Lo hemos hecho mal desde el cambio de estrategia. Pero es igual pues lo estamos haciendo muy bien… Todo a la vez. Impresionante. Parece una cosa de Guinness. Todos los récords pulverizados.
En la estética, es algo esperpéntico, deprimente, bochornoso. La verdad es que al principio a algunos les despistaba la cosa y pensaban que alguna baza tendría la Izquierda Abertzale Oficial bajo la manga. Pues no. La rendición ha sido total y encima con condiciones impuestas por el enemigo nacional y de clase.
Bochornoso desde los comienzos públicos del cambio estratégico. Donde se iba a “sacar el conflicto de las calles…” o lo que es lo mismo, donde algunos pensaban rendirse en una mesa y evitar la persecución, la cárcel y la ilegalización ¿no? Donde habría PAZ y RECONCILIACION. Es decir, reconocer que casi 60 años de resistencia ante los opresores fue un error, que estuvo mal, que se causó mucho daño, que hay que pedir perdón a las victimas de la otra parte y arrepentirse de haberlo hecho, de haber luchado, que hay que reconocer la violencia de los Estados y renunciar a la autodefensa popular y un largo etc.: RENDICION.
Estos reformistas, mienten y sitúan debates falsos por seguir las pautas del sistema. Pretenden hacernos olvidar aquí, en casa, en un debate público, por sumisión o miedo a quedar mal, que la primera víctima y por encima de cualquier otra es Euskal Herria. Sin esta primera verdad objetiva no se puede aceptar ningún otro planteamiento. Es imposible pretender construir un futuro socialista y abertzale partiendo de la aceptación del entramado judicial y administrativo de los Estados ocupantes, de la renuncia a la autodefensa, desde la paz y reconciliación de quienes nos ocupan y explotan.
Y rendirse también trae calumniar a los que siguen manteniendo las tesis de siempre, tildándoles de locos, nostálgicos, picoletas, gente con ganas de tirar todo el trabajo hecho por la borda, que tienen como único objetivo la escisión de la IAO... Ese era otro requisito que tenían que pagar y, ojo, tienen que seguir pagando al sistema.
Así que, atención que este tipo de cosas se sabe como empieza pero no cómo acaba exactamente. Y me refiero al grado de degradación. Al no importa qué con tal de no pisar cárcel, de tener representación en el entramado del ocupante, de tener acceso a los medios de comunicación del sistema, de tener dinero por participar en la trama del diverso andamiaje institucional… El tiempo nos dirá.

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