lunes, 25 de enero de 2016

Italia, 1947-1948: elecciones libres al estilo Hollywood (cap. 2 de Asesinando la esperanza, de William Blum)

Italia, 1947-1948: elecciones libres al estilo Hollywood (cap. 2 de Asesinando la esperanza, de William Blum)




Propaganda de los Comités Cívicos de la Iglesia en las elecciones italianas de 1948. En la época, el anticomunismo volvió a propagar el rumor por el cual los comunistas comían niños, a veces incluso a sus propios hijos. El cartel es una sutil pero incisiva mención a esta parte de la leyenda negra que, sobre el comunismo, había penetrado en el imaginario colectivo de algunos sectores sociales.

Presentamos un nuevo capítulo del libro Asesinando la esperanza, de William Blum, dedicado a la intervención de la CIA en las decisivas elecciones italianas de 1948, encaminada a impedir que el Partido Comunista accediese al Gobierno.
La CIA fue creada oficialmente el 18 de septiembre de 1947, sobre la base de la antigua OSS (Oficina de Servicios Estratégicos, un servicio de inteligencia organizado durante la Segunda Guerra Mundial para actividades de espionaje y operaciones secretas). El primer operativo de la historia de la CIA fueron estas elecciones italianas y su papel resultó determinante en la derrota de la coalición entre comunistas y socialistas. William Blum nos lo cuenta en detalle en este capítulo de su libro. Para los que estén interesados en estos hechos, remitimos a la triple entrada que publicamos anteriormente en el blog, "La campaña de EEUU y del Vaticano contra el PCI en las decisivas elecciones de 1948":

Para acceder a otros capítulos publicados en el blog, véase al final los hipervínculos en el índice del libro.
Referencia documental: William Blum: "Italia, 1947-1948: elecciones libres al estilo Hollywood", en Asesinando la esperanza. Intervenciones de la CIA y del ejército de los Estados Unidos desde la II Guerra Mundial., cap. 2, pp. 31 a 40. Editorial Oriente, Santiago de Cuba (Cuba), 2005 (original en inglés: William Blum, Killing Hope: U.S. Military and CIA Interventions Since World War II, Common Courage Press, 2004).
Fuente de digitalización y correcciones (cítese y manténgase el hipervínculo): blog del viejo topo
Imágenes: son un añadido nuestro.


Cola en un colegio electoral en Milán, domingo 18 de abril de 1948 (elecciones generales de Italia). Foto: diario La Stampa.

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William Blum: Asesinando la esperanza. Intervenciones de la CIA y del ejército de los Estados Unidos desde la II Guerra Mundial.
Capítulo 2. Italia, 1947-1948: elecciones libres al estilo Hollywood.

"Aquellos que no crean en la ideología de los Estados Unidos no deben ser autorizados a permanecer en Estados Unidos", declaró el fiscal general estadounidense Tom Clark, en enero de 1948 (1).

En marzo, el Departamento de Justicia, presidido por Clark, determinó que los italianos que no creyeran en la ideología estadounidense no serían autorizados a emigrar, o incluso a entrar en los Estados Unidos.

Esto no era más que una táctica en la notable campaña estadounidense para asegurar que los italianos que no creían en la ideología de los Estados Unidos no pudiesen formar un gobierno de una ideología diferente en Italia en las elecciones de 1948.

Dos años antes, el Partido Comunista Italiano (PCI), una de las más grandes del mundo, y el Partido Socialista (PSI) habían acumulado juntos más votos y más escaños en las elecciones a la Asamblea Constituyente que la Democracia Cristiana. Pero los dos partidos de izquierda habían concurrido con candidatos diferentes y, por tanto, tuvieron que contentarse con algunos puestos ministeriales en un gabinete de coalición bajo un primer ministro demócrata-cristiano. Los resultados, sin embargo, fueron motivo de alarma suficiente para hacer surgir el temor a Marx en la administración Truman.

Para las elecciones de 1948, previstas para el 18 de abril, el PCI y PSI se unieron para formar el Frente Democrático Popular (FDP) y en febrero ganaron las elecciones municipales en Pescara con un 10% más de votos que en 1946. Los demócrata-cristianos alcanzaron un pobre segundo lugar. La perspectiva de que la izquierda se pudiera apropiar del control del Gobierno italiano se hizo más amenazadora que antes.

Fue en este punto cuando Estados Unidos comenzó a probar sus grandes armas económicas y políticas sobre el pueblo italiano. Toda la buena experiencia yanqui, todas las mañas conocidas en Madison Avenue para influir en la opinión pública, toda la parafernalia hollywoodense se pondría en acción en el "mercado seleccionado" como objetivo.

Las acuciantes necesidades internas de Italia, tales como la reforma económica y agraria, cuya ausencia había provocado un abismo extremo entre ricos y pobres, no debían ser los temas del día. Las líneas de fuego se dibujarían en torno a la cuestión de "democracia" contra el "comunismo" (dejando a un lado discretamente la palabra "capitalismo"). El hecho de que los comunistas hubieran sido el único grupo antifascista activo en Italia, y hubieran sufrido duras persecuciones durante la guerra, mientras el gobierno demócrata-cristiano de 1948 y otros opositores electorales de la derecha estaban repletos de colaboradores casi sin barnizar... esto también fue ignorado y de hecho se le dio la vuelta. Ahora era una cuestión de "dictadura" contra el amor de sus adversarios por la "libertad", el cual se daba por descontado. Como ejemplo, un grupo de congresistas norteamericanos visitó Italia en el verano de 1947, y concluyó de manera casual y arbitraria que "el país se encuentra bajo una gran presión desde adentro y afuera para inclinarse hacia la izquierda y adoptar una organización nacional totalitaria y colectivista" (2).

Para dar crédito a todo esto, la imagen completa tenía que ser embutida y ajustada al marco del modo de vida americano contra el modo de vida soviético, una propuesta sin duda impactante para los izquierdistas que se veían a si mismos como italianos y de ninguna manera como rusos o norteamericanos.

En febrero de 1948, después de que los ministros no comunistas en Checoslovaquia boicotearan las reuniones del gabinete en torno a una disputa sobre la política de empleo, el gobierno comunista disolvió el gabinete y tomó el poder. La Voz de América aludió a este hecho reiteradamente como una advertencia para el pueblo italiano del destino que les espera si Italia "se volvía comunista". Sin embargo, según todas las apariencias, el gobierno italiano cristiano-demócrata y el gobierno estadounidense habían conspirado el año anterior en una usurpación el poder incluso más descarada.

En enero de 1947, cuando el primer ministro italiano Alcide de Gasperi visitó Washington invitado por Estados Unidos, su principal preocupación fue suplicar una ayuda financiera decisiva para su país empobrecido y devastado por la guerra. Los funcionarios norteamericanos podían haber tenido una prioridad diferente. Tres días después de regresar a Italia, De Gasperi disolvió su gabinete -que incluía varios comunistas y socialistas- de manera inesperada. La prensa informó que mucho en Italia creían que la acción de De Gasperi guardaba relación con su visita a Estados Unidos y que estaba dirigida a debilitar la influencia de la izquierda en el Gobierno, en particular de los comunistas. Tras dos semanas de tortuosas demoras, se demostró que era imposible la formación de un gobierno de o de centro-derecha, tal como buscaba De Gasperi; el nuevo gabinete tuvo que incluir comunistas y socialistas, aunque la izquierda perdió varias posiciones claves como los ministerios de Relaciones Exteriores y Finanzas. 

A partir de entonces y hasta mayo, cuando el delegado de De Gasperi, Ivan Lombardo, encabezó una misión a Washington para renovar la solicitud de ayuda, los prometidos préstamos fueron "congelados" por Estados Unidos por razones no muy claras. En varias ocasiones durante este período, la izquierda aseguró sus convicciones de que la ayuda estaba condicionada a la expulsión de los izquierdistas del gabinete. El New York Times se sintió obligado a señalar que "algunos observadores aquí creen que un giro más hacia la izquierda en Italia retardaría la ayuda". Tal como se desarrollaron las cosas, el día que Lombardo llegó a Washington, De Gasperi disolvió nuevamente su gabinete y sugirió que el nuevo podría arreglárselas sin la participación de la izquierda. Esto fue precisamente lo que ocurrió, y durante los siguientes meses, una extremadamente generosa ayuda financiera norteamericana fluyó hacia Italia, además de ser cancelada la deuda de 1.000 millones de dólares del país con Estados Unidos (3).

En este mismo período, Francia, que también dependía en gran medida de la ayuda financiera estadounidense, también expulsó a todos sus ministros comunistas del gobierno. En este caso hubo una justificación inmediata: la negativa de los ministros comunistas a apoyar al primer ministro Ramadier en una votación sobre la congelación de salarios. A pesar de esto, la salida de lso ministros fue vista como una "sorpresa" y considerada "atrevida" en Francia, y la opinión generalizada fue que se había hecho presión con los préstamos norteamericanos, o se haría, para obligar a Francia a alinearse con Estados Unidos. Ramadier dijo: "Un poco de nuestra independencia nos abandona con cada préstamo que obtenemos" (4).
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Al comenzar el último mes de la campaña electoral de 1948, el Times anunció que la posible victoria de la izquierda sería "el principio de la catástrofe" (5).

"Fue sobre todo este miedo [ha escrito William Colby, antiguo director de la CIA] lo que llevó a la formación de la Oficina de Coordinación de Políticas, la cual dio a la CIA la capacidad de asumir operaciones políticas, propagandísticas y paramilitares en el primer lugar(6)Pero las operaciones encubiertas, al menos en lo que se conoce, tuvieron un papel relativamente menor en la campaña norteamericana para quebrar a la izquierda italiana. Fue la manera abierta en que se trabajó, sin ningún tipo tapujo, lo que dio a todo el asunto un sello de singularidad y arrogancia -se diría incluso que de fanfarronería. La suerte del FDP comenzó a decaer con sorprendente aceleración ante una asombrosa movilización de recursos como los siguientes (7):


 Una campaña masiva de cartas de norteamericanos de ascendencia italiana a sus familiares y amigos en Italia - al principio escritas por los individuos con sus propias palabras, o con la guía de "cartas muestra" publicadas en periódicos, y pronto extendidas a cartas impresas y con porte pagado, cablegramas, "circulares adicionales" y afiches, que sólo requerían de una dirección y una firma. Al igual que medio millón de postales -emitidas por un grupo que se llamaba a si mismo Comité para Ayuda a la Democracia en Italia- que ilustraban el terrible destino que esperaba a Italia si votaba por la "dictadura", o incluso la "dictadura extranjera".
En total se calcula que unos 10 millones de caras y postales fueron escritas y distribuidas por periódicos, emisoras de radio, iglesias, la Legión Americana, individuos pudientes, etc.: los anuncios publicitarios de las empresas ofrecían enviar cartas a Italia incluso si las personas no compraban el producto publicitado. Todo esto con la aprobación expresa del secretario de Estado actuante y de la Oficina Postal que inauguró unos "Vuelos de la Libertad" especiales para dar mayor propaganda al despacho de este correo hacia Italia.
Las cartas impresas contenían mensaje tales como: "Una victoria comunista arruinaría a Italia. Estados Unidos retiraría toda la ayuda y probablemente ocurriría una guerra mundial". "Te imploramos que no entregues a nuestra hermosa Italia en manos del cruel déspota del comunismo. Norteamérica no tiene nada en contra del comunismo en Rusia [sic] pero  ¿por qué imponerlo en otros pueblos, otras tierras, y de esa forma apagar la antorcha de la libertad?". "Si las fuerzas de la verdadera democracia perdieran las elecciones en Italia, el Gobierno norteamericano no enviaría más dinero al país y nosotros tampoco enviaríamos más dinero a nuestros familiares".
Estos eran, por supuesto, los mensajes menos sofisticados. Otros ponían el énfasis en que Rusia dominaría a Italia , en la pérdida de la religión y de la vida familiar, pronosticaban la confiscación de las viviendas y las tierras.
El veterano periodista Howard K. Smith señaló en aquel momento: "Para un campesino italiano recibir un telegrama de cualquier lugar es algo extraordinario, y un cable del paraíso terrenal que representa Estados Unidos no es algo que se pueda pasar por alto".
Las cartas de amenazaban con cortar los regalos pueden haber sido igualmente intimidantes.  "Tales cartas [escribió en un periódico italiano un funcionario demócrata cristiano] cayeron sobre el sur de Italia y las aldeas sicilianas con la fuera de un rayo". Una encuesta realizada en 1949 indicaba que 16% de los italianos tenían parientes en Estados Unidos con los que estaban en contacto; a esos hay que añadir los que tenían amistades.

► El Departamento de Estado respaldó las cartas anunciando: "Si los comunistas gann [...] no habría que considerar ningún tipo de asistencia por parte de Estados Unidos". La izquierda italiana se sintió obligada a asegurar a los votantes en reiteradas ocasiones que esto no sucedería en realidad, lo que provocó que los funcionarios norteamericanos, entre ellos el secretario de Estado George Marshall, repitieran su amenaza (Marshall recibió el Premio Nobel de la Paz en 1953).

► Se difundió una serie diaria de emisiones de onda corta hacia Italia, apoyada por el Departamento de Estado y con la participación de prominentes personalidades norteamericanas (el Departamento de Estado estimaa que había 1,2 millones de receptores de onda corta en Italia en 1946). El Fiscal General aseguró por este medio al pueblo italiano que la elección era "un asunto de escoger entre democracia y el comunismo, entre Dios y el ateísmo, entre el orden y el caos". William Donovan, el jefe durante la guerra de la OSS [Nota de blog: agencia precursora de la CIA] alertó que "bajo una dictadura comunista en Italia" muchas de las "industrias de la nación serían desmanteladas y enviadas a Rusia y millones de obreros italianos serían deportados a Rusia para realizar trabajos forzados". Por si esto no fuera suficiente para impresionar a los italianos, un desfile de desconocidos pero apasionados refugiados de Europa del Este pasó ante el micrófono para rememorar historias de horror sobre la vida detrás de "el telón de hierro".


► Varias emisoras comerciales de radio emitieron para Italia los servicios especiales que se realizaban en las iglesias católicas estadounidenses para rogar por el papa en esta "su hora más crítica". En una emisora de onda corta, durante toda una semana, cientos de italo-americanos de todos los ámbitos de la vida pronunciaron discursos de un minuto dirigidos a Italia. La emisora WOV en Nueva York invitó a las italianas que se habían casado con soldados norteamericanos durante la guerra a enviar mensajes a sus familias.

► La Voz de América (VOA) aumentó de manera drástica sus transmisiones diarias hacia Italia y divulgaba noticias acerca de la asistencia norteamericana o gestos de amistad hacia Italia. Una constelación de estrellas del espectáculo, incluyendo a Frank Sinatra y Gary Cooper, grabaron una serie de programas de radio destinados a ganar amigos e influir en el voto en Italia. Se realizaron cinco transmisiones de las amas de casa italo-americanas y también fueron reclutados para la causa algunos italonorteamericanos con credenciales de izquierda. El líder obrero  Luigi Antonini exhortó a los italianos a "aplastar la quinta columna moscovita [que] sigue las órdenes de la tiranía feroz de Moscú" o de lo contrario Italia se convertiría en un "país enemigo totalitario".
Para contrarrestar las acusaciones de los comunistas en Italia sobre la falta de oportunidades de los negros en Estados Unidos, la VOA transmitió la historia de una pareja negra que había hecho una fortuna en el negocio de la chatarra y había construido un hospital para su propia gente en la ciudad de Oklahoma (hay que recordar que en 1948 los negros estadounidenses aún no habían llegado a la condición de ciudadanos de segunda clase).

► Las emisoras italianas transmitieron un show de una hora desde Hollywood destinado a recaudar fondos para los huérfanos de los pilotos italianos muertos en la guerra (no se informó si el mismo se hizo para los huérfanos de los pilotos alemanes).

► Los funcionarios norteamericanos en Italia hicieron una amplia distribución de folletos ensalzando la ayuda económica estadounidense y organizaron exposiciones entre los grupos con bajos ingresos. El Servicio de Información de los Estados Unidos presentó una exposición con el título "El obrero en América" e hizo un amplio uso de películas documentales y largometrajes para vender el estilo de vida americano. Se estima que en el período inmediatamente anterior a las elecciones, más de cinco millones de italianos veían cada semana documentales estadounidenses. El film Ninotchka, que satirizaba la vida en Rusia, fue señalado como una película particularmente eficaz. Fue presentado en los barrios obreros y los comunistas hicieron algunos esfuerzos para impedir su presentación. Después de la elecciones se dijo que un trabajador pro-comunista había comentado que "lo que nos liquidó fue Ninotchka".


Greta Garbo, fotograma de la película Ninotchka, de Ernst Lubitsch (1939). La película era proyectada gratuitamente en los barrios obreros, pese a que el PCI trató de impedirlo. En aquella época esto tenía un impacto demoledor. Dice William Blum que después de la elecciones un trabajador comunista había comentado que "lo que nos liquidó fue Ninotchka". Sin duda refleja el impacto que tuvo esta iniciativa que fue una de tantas de las llevadas a cabo en suelo italiano por la CIA.
► El Departamento de Justicia notificó que a los italianos afiliados al Partido Comunista se les negaría el sueño de tantos italianos, la emigración a América. El Departamento de Estado emitió entonces un decreto que prohibía la entrada en Estados Unidos a cualquier italiano que hubiese votado a favor del Partido Comunista (un telegrama del Departamento dirigido a un político de Nueva York decía: "Votar a los comunistas parece implicar la afiliación al Partido Comunista tal como lo contempla la Ley de Inmigración y por lo tanto, requeriría la exclusión de Estados Unidos"). Se instó a que esta información fuese destacada en las cartas a Italia.

► El presidente Truman acusó a la URSS de planear la subyugación de Europa occidental, y llamó al mundo a recibir entrenamiento militar en Estados Unidos, así como a un nuevo reclutamiento en el servicio militar para detener "el amenazante control comunista y la entronización de estados policiales". Durante la campaña electoral, barcos de guerra norteamericanos y británicos se veían con frecuencia encontrados anclados en puertos italianos. Time, en una edición ampliamente dedicada y comentada sobre Italia unos días antes de las elecciones, dio el visto bueno al sentir que "Estados Unidos debería dejar clara su disposición de usar la fuerza, si fuese necesario, para evitar que Italia se vuelva comunista" (8)

► Estados Unidos e Italia firmaron un tratado de "amistad, comercio y navegación", válido por diez años. Fue el primer tratado de su tipo que asumió EE.UU. después de la guerra, algo que se destacó para consumo italiano.

► Un "Tren de la Amistad" recorrió EE.UU. recogiendo regalos, y luego viajó a través de Italia distribuyéndolos. El tren estaba pintado de rojo, blanco y azul, y llevaba grandes letreros que expresaban la amistad de los ciudadanos norteamericanos hacia el pueblo italiano.

► El gobierno de EE.UU. declaró que favorecería la tutela italiana sobre algunas de sus antiguas colonias africanas, como Etiopía y Libia: una propuesta totalmente descabellada que nunca sería aceptada en el mundo de la postguerra (la URSS hizo una propuesta similar).

► Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia maniobraron en pos de que la URSS vetara por tercera vez una moción para que Italia fuese admitida en las Naciones Unidas (la primera negativa rusa se basó en que no se había firmado aún un tratado de paz con Italia. Después de la firma del mismo en 1947, plantearon que aceptarían la propuesta si se hacía miembros también a otros del bando enemigo en la guerra como Bulgaria, Hungría y Rumanía).

► Los mismos tres aliados propusieron a la URSS que se llevaran a cabo negociaciones para devolver Trieste a Italia. Trieste, que era el principal puerto italiano en la costa adriática, en la frontera de Yugoslavia, había sido convertido en "ciudad libre" por el tratado de paz de las potencias aliadas. an a cabo con el fin de regresar a Italia Trieste. La aprobación de la URSS era necesaria para alterar esto, y la propuesta occidental tenía la finalidad de poner en evidencia a los rusos. Los italianos tenían un intenso apego sentimental con Trieste, y si los rusos rechazaron la propuesta los comunistas italianos se verían en una posición difícil. La aceptación soviética conllevaría el antogonismo de sus aliados yugoslavos en cuya frontera se hallaba el puerto. Para los soviéticos el camino más seguro y obvio habría sido retrasar su respuesta hasta después de las elecciones. Sin embargo, optaron por anunciar su rechazo cinco días antes de las mismas, con lo que pusieron otro clavo en el ataúd del FDP.

► Un "Manifiesto de la Paz a los italianos amantes de la libertad", que llamaban a rechazar el comunismo, fue enviado al primer ministro De Gasperi. Enre los firmantes estaban dos ex-secretarios de Estado, un ex-fiscal general, un antiguo juez del Tribunal Supremo, un ex-gobernador de Nueva York, la antigua primera dama Eleanor Roosevelt y muchos otros personajes prominentes. Este mensaje fue, al parecer, adecuadamente publicitado por toda Italia, una tarea fácil pues el 82% de los periódicos italianos estaban en manos de los enemigos de la izquierda.

► Más de 200 líderes sindicales de origen italiano sostuvieron una conferencia, originada por un cable enviado a 23 diarios en toda Italia en el que se urgía en términos similares a inclinar el pulgar hacia abajo a los rojos. Al mismo tiempo, el Consejo de Trabajadores Italoamericanos contribuyó con 50.000 dólares a las organizaciones sindicales anti-comunistas en Italia. La CIA ya estaba entregando fondos en secreto a estos sindicatos para contrarrestar la influencia de los sindicatos comunistas (9), pero ésta una práctica corriente y no tenía relación con las elecciones (según ex-oficial de la CIA, en 1945 los comunistas estuvieron a punto de hacerse con el control de los sindicatos, primero en Sicilia y luego en toda Italia y sur de Francia, pero la cooperación entre la OSS y la mafia frustró este movimiento) (10)

► La CIA, según admitió más tarde, dio un millón de dólares a partidos italianos del centro, una suma digna de un rey de Italia de 1948 (11), aunque otros informes sitúan la cifra en 10 millones. La Agencia también falsificó documentos y cartas supuestamente provenientes del PCI para desacreditar a este partido y a sus líderes; libros y artículos anónimos elaborados por la CIA contaban con gran detalle las supuestas actividades comunistas en Europa del Este y la URSS; se divulgaban folletos con la vida personal y sexual de los candidatos del PCI, presentados con retoques fascistas y antirreligiosos (12)

► Un grupo musical norteamericano, que incluía famosos instrumentistas de origen italiano, viajó a Roma para dar una serie de conciertos.

► El presidente Truman entregó, un mes antes de las elecciones, 29 barcos mercantes al gobierno italiano como "gesto de amistad y confianza en la Italia democrática" (en realidad se trataban de buques italianos capturados e incautados durante la guerra y otros para reponer a los que se habían perdido tras ser capturados).

► Cuatro días después, el Comité de Asignaciones de la Cámara actuó con gran rapidez para aprobar una "ayuda interina" adicional de casi 19 millones de dólares para Italia.

► Dos semanas más tarde, EE.UU. entregó a Italia 4.300.000 dólares como primer pago de los salarios adeudados a los 60.000 ex-prisioneros de guerra italianos que habían trabajado "voluntariamente" para la causa aliada. Esto provino de una revisión del tratado de paz que estipulaba que el Gobierno italiano fue responsable de dichos pagos.

► Seis días antes de las elecciones, el Departamento de Estado hizo público que Italia recibiría en breve 31 millones de dólares en oro como devolución por el oro robado por los nazis (el hecho de que sólo unos pocos años antes, Italia había peleado junto con los nazis en el bando enemigo parecía ahora un vago recuerdo).

► Dos días más tarde, el Gobierno de EE.UU. autorizó dos nuevos grandes cargamentos de alimentos hacia Italia, uno de ellos por valor de 8 millones de dólares en granos. Un número de barcos de ayuda habían sido descargados en Italia durante la campaña electoral en medio de grandes ceremoniales y discursos  del embajador norteamericano.
En un gran cartel se podía leer: "El pan que comemos: 40% harina italiana y 60% harina estadounidense enviada gratis". El cartel olvidaba aclarar si el dinero ahorrado iba en beneficio del consumidor o de los bolsillos de las empresas panaderas.

► Cuatro días antes de las elecciones, la Comisión Estadounidense para la Restauración de Monumentos italianos, Inc., anunció una serie adicional de subvenciones al Ministerio de Bellas Artes de Italia.

► 15 de abril fue designado "Día de Italia Libre" por los simpatizantes estadounidenses de una Italia Libre, con actividades para realizar en todo el país.

► El embajador de Estados Unidos, James Clement Dunn, viajó constantemente a lo largo de Italia explicando a la población "lo que ha representado para ellos la ayuda norteamericana en cada ocasión". Con la última entrega de alimentos, Dunn declaró que el pueblo estadounidense estaba salvando a Italia del hambre, el caos y la posible dominación extranjera. Sus discursos normalmente recibían por lo general una amplia cobertura de la prensa no izquierdista. Como contraste, el Gobierno italiano prohibió a varios de sus propios embajadores en el extranjero, que regresasen al país para hacer campaña en favor del FDP.

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En su histórico discurso del 12 de marzo de 1947, más tarde conocido como la "Doctrina Truman", el presidente había proclamado:
"Creo que debe ser política de los Estados Unidos apoyar a los pueblos libres que están resistiendo los intentos de subyugación de minorías armadas o las presiones extranjeras. Creo que debemos ayudar a los pueblos libres a decidir sus destinos según su propia manera (13).
No creo que sea necesario destacar cuán hipócrita demostró ser esta premisa, pero las voces que alzaban en EE.UU. contra la cruzada de su Gobierno en Italia eran pocas y apenas audibles por encima del rugido. El Comité Italiano-Americana para las Elecciones Libres en Italia emitió un comunicado para denunciar la invasión propagandística, declarando que: "Miles de estadounidenses de origen italiano se sienten profundamente humillados por el flujo continuo de sugerencias, consejos y presiones dirigidas a los italianos como si estos fuesen incapaces de decidir por sí mismos a quién elegir" (14).

El Partido Progresista también emitió un comunicado que señalaba: "Como estadounidenses repudiamos la amenaza de nuestro Gobierno de cortar la ayuda en alimentos a Italia a menos que las elecciones sean de nuestro agrado. Los niños hambrientos no deben quedar sin comida porque sus padres no hayan votado tal como se les ordenó desde el extranjero" (15).  El candidato de este partido a la presidencia en 1948 era Henry Wallace, el antiguo vice-presidente, quien se había expresado públicamente en defensa de una verdadera distensión con la Unión Soviética. La Historia no dio oportunidad de comprobar cuál hubiera sido la reacción -entre aquellos que no encontraban nada malo en lo que Estados Unidos estaba haciendo en Italia- si una campaña similar hubiera sido llevada a cabo por parte de la URSS, o de la izquierda italiana, en favor de Wallace en Estados Unidos.
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Aunque algunos italianos deben haber estado convencidos, por momentos, de que el propio Stalin era el candidato principal del FDP, la intervención soviética real en las elecciones apenas merece un solo titular. La prensa norteamericana especulaba que los rusos enviaban chorros de dinero a las arcas del Partido Comunista (PCI). Sin embargo, una encuesta realizada por la Oficina Italiana de la Unión de Prensa reveló que los partidos anticomunistas tuvieron gastos siete veces y media mayores que el FDP en todas las formas de propaganda; solo los demócrata-cristianos llegaron a gastar cuatro veces más (16). En lo que concierne a otras acciones soviéticas, Howard K. Smith realizó la siguiente observación:
Los rusos trataron de responder con algunos débiles gestos durante un tiempo: algunos prisioneros de guerra italianos fueron liberados; se enviaron algunos equipos de impresión a Italia y fueron ofrecidos a todos los partidos para sus campañas. Pero no había manera de resistir a lo que cada vez semejaba más una gigantesca ola [nota blog: maremoto]. Hay evidencias de que los rusos consideraron que el show se encarnizaba demasiado con ellos y llegaron a temer la reacción de norteamericanos y británicos en caso de una victoria comunista en las urnas para ellos y en realidad se convirtió en aprensión de lo que podría ser la reacción estadounidense y británica a una victoria comunista en las urnas. (La preocupación de Rusia acerca del conflicto con Occidente fue expresada también a un mes de las elecciones italianas, en una de las célebres cartas del Cominform a Tito, en la cual se acusaba a los yugoslavos de tratar de involucrar a los soviéticos en un enfrentamiento con las potencias occidentales, cuando "debería ser bien conocido [...] que la URSS, después de una guerra tan terrible, no podría comenzar una nueva".(17)
La evidencia a la que alude Smith fue el rechazo soviético a la propuesta sobre Trieste. Dado el momento en que se produjo, informaba el New York Times"el inesperado procedimiento llevó a varios observadores a concluir que los rusos habían tirado al Partido Comunista Italiano por la borda" (18)El periódico del partido pasó un momento difícil al conocer la noticia, pero lo mismo le sucedió a Washington, pues contradecía la principal premisa fundamental de su campaña en Italia: que el PCI y la URSS eran uno solo en cuanto a sus fines y medios; que si usted compraba uno, obtenía también al otro. De modo que se adelantó la idea de que quizás la negativa soviética era una táctica para demostrar que EE.UU. no cumpliría su promesa en Trieste. Pero el anuncio soviético no había ido acompañado de propaganda en tal sentido, y no explicaría por qué los rusos habían esperado varias semanas para justo antes de las elecciones asestar este golpe a sus camaradas italianos. En cualquier caso, EE.UU. sólo podía salir del asunto mucho mejor parado que los rusos. 

Para cuando finalizó el espectáculo de Broadway en Italia, los demócrata-cristianos aparecían como los claros ganadores con un 48% de los votos. La coalición de izquierda había sido completamente humillada con apenas un 31% de los votos. Había sido una cruzada como la que Aneurin Bevan atribuyera a los conservadores en Gran Bretaña: "Todo la pericia de la política conservadora en el siglo XX [escribió el líder laborista británico] ha sido desplegada para permitir a los ricos persuadir a los pobres de utilizar su libertad política para mantener a los ricos en el poder".  


Notas
(1) En el discurso pronunciado ante el Cathedral Club Brooklyn, el 15 de enero de 1948, citado en David Caute: The Great Fear: The Anti-Communist Purge Under Truman and Eisenhower. Simon and Schuster, New York, 1979, p. 15.
(2) Robert T. Holt y Rober W. van de Velde: Strategic Psychological Operations and American Eisenhower. Simon and Chuster, New York, 1979, p. 15.
(3) Sobre la disolución del gabinete: New York Times, 21 de enero de 1947, p. 5; 26 de enero, p. 37; 3 de febrero, p. 1; 5 de mayo, p. 13; 14 de mayo; 29 de mayo, p. 3; 2 de junio, p. 24.
(4) New York Times, 5 de mayo de 1947, p. 1; 11 de mayo, IV, p. 5; 14 de mayo, pp. 14 y 24; 17 de mayo, p. 8; 18 de mayo, IV, p. 4; 20 de mayo, p. 2; Howard K. Smith: The State of Europe. Londres, 1950, p. 151 (incluye la cita de Ramadier que aparece también en New York Times, 20 de mayo).
(5) Time, 22 de marzo de 1948, p. 35.
(6) William Colby: Honorable Men: My Life in the CIA. New York, 1978, p. 109.
(7) A menos que se indique otra cosa, los acápites enumerados a continuación se derivan de las siguientes fuentes:
a) New York Times, 16 de marzo a 18 de abril de 1948, passim.
b) Howard K. Smith, pp. 198-219.
c) William E. Daugherty y Morris Janowitz: A Psychological Warfare Casebook. John Hopkins Press, Baltimore, 1948, pp. 319-326.
d) Holt y Van de Velde, pp. 159-205.
e) E. Edda Martínez y Edward A. Suchman: "Letters from America and the 1948 Elections in Italy", en The Public Opinion Quarterly, Princeton University, primavera de 1950, pp. 111-125.
(8) Citado en Smith, p. 202, sin dar fecha.
(9) Tom Braden: "I'm Glad the CIA is 'Inmoral'", en Saturday Evening Post, 20 de mayo de 1967. Braden había sido un alto oficial de la Agencia.
(10) Miles Copeland: Without Cloak and Dagger. New York, 1974, pp. 235-236; también publicado como The Real Spy World
(11) Memorándum de la CIA al Comité 40 (Consejo Nacional de Seguridad), presentado al Comité Selecto sobre Inteligencia, la Cámara de Representantes (el Comité Pike) durante audiencias privadas efectuadas en 1975. El grueso del informe del comité en el que aparece este memorándum fue filtrado a la prensa en febrero de 1976 y apareció por primera vez en forma de libro con el título: CIA - The Pike Report, Nottingham, Inglaterra, 1977. El memorándum aparece en las páginas 204-205 de este libro. Ver también notas sobre Iraq.
(12) Stephen Goode: The CIA. Franklin Watts, Inc., New York, 1982, p. 45; William R. Corson: The Armies of Ignorance: The Rise of the American Intelligence Empire. The Dial Press, New York, 1977, pp. 298-299. Corson tuvo una larga carrera en la inteligencia militar y fue secretario personal del Grupo Especial Conjunto DOD-CIA sobre Contrainsurgencia R & D del presidente.
(13) Public Papers of the President of the United States: Harry S. Truman, 1947. U.S. Government Printing Office, Washington, 1963, pp. 178-179. 
(14) New York Times, 8 de abril de 1948.
(15) Ibíd., 12 de abril de 1948.
(16) Smith, p. 200.
(17) Ibíd., p. 202.
(18) New York Times, 15 de abril de 1948.

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William Blum

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Índice del libro
(Los capítulos con hipevínculo están publicados en el blog; pulsa sobre ellos para acceder al contenido)

Introducción
1. China. De 1945 hasta los años 60: ¿Estaba Mao Tse-tung realmente paranoico?
2. ltalia 1947-1948: elecciones libres al estilo de Hollywood.
3. Grecia. De 1947 hasta inicios de la década de 1950: de cuna de la democracia a estado cliente.
4. Filipinas. décadas de 1940 y 1950: la colonia más antigua de Norteamérica.
5. Corea 1945-1953: ¿fue todo lo que pareció ser?
6. Albania 1949-1953: el correcto espía inglés.
7. Europa del Este 1948-1956: operación factor fragmentante.
8. Alemania, década de 1950: cualquier cosa, desde delincuencia juvenil hasta terrorismo. 
9. lrán 1953. Dándole seguridad al rey de reyes.
l0. Guatemala l953-l954. Con el mundo por testigo.
11. Costa Rica. Mediados de los 50. Tratando de derribar a un aliado. Parte I.
12. Siria 1956-l957. Comprando un nuevo gobierno.
13. Medio Oriente 1957-1958. La Doctrina Eisenhower reclama otro patio para Norteamérica.
14. Indonesia 1957-1958. Guerra y pornografía. PRÓXIMAMENTE EN EL BLOG
15. Europa occidental. Décadas de 1950 y 1960. Frentes dentro de los frentes dentro de los frentes
16. Guayana Británica 1953-l964. La mafia sindical internacional de la CIA.
17. Unión Soviética. Fines de los 40 a los 60. De aviones espía a la publicación de libros.
18. Italia. Años 50 a los 70. Apoyando a los huérfanos del cardenal y al tecnofascismo. PRÓXIMAMENTE EN EL BLOG
19. Vietnam 1950-1973. El circo de mentes y corazones.
20. Camboya 1955-1973. El príncipe Sihanouk camina en al cuerda floja de la neutralidad.
21. Laos 1957-1973. L’Armée Clandestine.
22. Haítí 1959-1963. Los marines desembarcan de nuevo.
23. Guatemala 1960. Un buen golpe merece otro.
24. Francia-Argelia. Años 60. L’état, c’est la CIA (El Estado es al CIA).
25. Ecuador l960-l963. Un manual de trucos sucios.
26. El Congo 1960-1964. El asesinato de Patricio Lumumba.
27. Brasil 1961-1964. Presentando el maravilloso mundo de los Escuadrones de la Muerte.
28. Perú l960-l965. Fort Bragg se traslada a al selva.
29. República Dominicana 1960-1966. Deshacerse de la democracia para salvarla del comunismo.
30. Cuba. l959 hasta los años 80. La revolución imperdonable. PRÓXIMAMENTE EN EL BLOG
31. Indonesia 1965. Eliminando a Sukarno… y a otros 500.000. PRÓXIMAMENTE EN EL BLOG
32. Ghana 1966. Kwane Nkrumah se sale de la línea.
33. Uruguay 1964-1970. Tortura, tan norteamericana como el pastel de manzana.
34. Chile 1964-1973. Una hoz y un martillo estampados en la frente de tu hijo.
35. Grecia 1964-l974. “Gáguense en el Parlamento y en la Constitución”, dijo el presidente de Estados Unidos. PRÓXIMAMENTE EN EL BLOG
36. Bolivia l964-l975. Tras la huella del Che Guevara en la tierra del coup d´état.
37. Guatemala. 1962 hasta los 80. Una “solución final” menos publicada.
38. Costa Rica 1970-1971. Tratando de derribar a un aliado, parte II.
39. lraq 1972-1975. Las acciones encubiertas no deben ser confundidas con trabajo de misioneros.
40. Australia 1973-1975. Otra elección libre que muerde el polvo.
4l. Angola. 1975 hasta los años 80. El juego de póker de las grandes potencias.
42. Zaire 1975-1978. Mobutu y la CIA, un matrimonio hecho en el cielo.
43. Jamaica 1976-1980. El ultimátum de Kissinger.
44. Seychelles 1979-1981. Otra área más de gran importancia estratégica.
45. Granada 1979-1984. La mentira, una de las pocas industrias surgidas en Washington. PRÓXIMAMENTE EN EL BLOG
46. Marruecos 1983. Una jugada sucia con vídeo.
47. Surinam 1982-1984. Una vez más el famoso cubano.
48. Libia 1981-1989. Ronald Reagan encuentra la horma de su zapato.
49. Nicaragua 1980-1990. Desestabilización en cámara lenta. PRÓXIMAMENTE EN EL BLOG
50. Panamá 1969-1991. Traicionando a nuestro suministrador de drogas.
51. Bulgaria 1990-Albania 1991. Enseñándole a los comunistas de qué se trata la democracia.
52. Iraq 1990-1991. El holocausto del desierto.
53. Afganistán 1979-1992. La jihad norteamericana.
54. El Salvador 1980-1994. Derechos humanos al estilo de Washington.
55. Haití 1986-1994. ¿Quién me librará de este cura revoltoso?
56. El imperio norteamericano desde 1992 hasta el presente. PRÓXIMAMENTE EN EL BLOG
Notas 
Anexo l. Así es como circula el dinero.
Anexo 2. Casos de utilización de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en el extranjero desde 1798 hasta 1945.  PRÓXIMAMENTE EN EL BLOG
Anexo 3. Planes de atentados elaborados por el Gobierno de Estados Unidos.
William Blum, Asesinando la esperanza. 
Portada y contraportada edición en castellano. 
Editorial Oriente, Santiago de Cuba (Cuba), 2005.



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