jueves, 16 de octubre de 2014

Se estrena 'La dictadura perfecta', una mirada a las entrañas del poder

Se estrena 'La dictadura perfecta', una mirada a las entrañas del poder


México, DF. Este jueves 16 de octubre, se estrena la película más reciente de Luis Estrada, 'La dictadura perfecta', título tomado de la frase acuñada por el escritor Mario Vargas Llosa para describir al sistema político mexicano.
En días pasado, el director Luis Estrada y el actor Joaquín Cosío se reunieron con algunos reporteros y editores de esta casa para hablar de la película. Aquí una versión de la conversación, en la que Estrada despejó la incógnita de por qué Grupo Televisa le dio 20 millones de pesos para realizar su película con el compromiso de que su filial Videocine tuviera los derechos de distribución, y su posterior rompimiento del acuerdo.
Relató cómo la cinta busca ser una cerradura para que el público se asome a ver cómo opera el poder. Dijo que cualquier parecido de su película con la realidad no es mera coincidencia, entre otras cosas.
A la pregunta de la inclusión de estrellas televisivas como Poncho Herrera y Silvia Navarro, al lado de grandes actores de cine como Damián Alcázar, Dagoberto Gama, Joaquín Cosío y María Rojo, Estrada respondió que al tratarse de una cinta coral hubo que hacer casting. Tengo a los mejores actores para cada uno de los personajes, espero que después de que se vea no haya una cacería de brujas contra ellos.
El actor Joaquín Cosío intervino: Es una aspiración para cualquier actor estar en una película de Luis. Los que trabajan en otro medio accedieron a hacer la película por el cine que hace Estarada, por el éxito que tienen sus películas. El ambiente durante la filmación fue óptimo y complejo, es decir, que actoralmente es exigente trabajar con este realizador... Espero que no haya represalias contra los actores que participaron.
Estrada recordó: “Ahora están las mismas personas de cuando estrené La ley de Herodes. El presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) era Rafael Tovar y de Teresa, en la Cineteca Nacional estaba Alejandro Pelayo”.
El cinerrealizador no quiso hablar de censura a La dictadura perfecta, pero sí dijo: Tengo señales muy preocupantes. Por ejemplo, la campaña de promoción de la película, ciertamente muy provocadora, muchas empresas nos han dicho que no la pondrán porque les parece irrespetuosa, irreverente y le falta al respeto a los símbolos patrios y al Presidente. Otros medios nos han aplicado la ley de hielo, están en su derecho. Pero apuesto a la difusión de boca a boca.
Al señalamiento de que por más desinformación que se tenga sí hay referentes hasta para la gente que sólo ve telenovelas, y de que la película es jodidísima en cuanto a la realidad que refleja del país. Estrada suscribió: Sí, es horrible.
Se le comentó que su película es una forma de descubrir el esqueleto de la mentira en la que vivimos y de la cultura de la simulación. Estrada insistió: “Pero para la gente que no tiene mucha información proporciona una cerradura para que puedan asomarse y entender cómo operan, en el tono de la sátira, en el que de pronto no sabes dónde están los extremos y dónde no... independientemente del folclor del personaje de Damián Alcázar, el de Joaquín Cosío o a los extremos que llevo a los personajes de la televisora, todos sabemos lo hijo de la chingada que son.
En la película se mezcla la corrupción, el secuestro, los asesinos, y juegan con el crimen organizado. Aunque la realidad que vivimos es mucho más grave, nos sobrepasa.
Cuando se sentó a escribir el guion, ¿cuál fue la intención de contar esta historia?, se le preguntó.
El cineasta respondió: “Primero, la anécdota más curiosa que tuvimos mi coguionista, Pablo Sampietro, y yo fue que comenzamos a escribirla en 2011; todavía Enrique Peña Nieto no era formalmente el candidato presidencial del PRI. Decidimos dar por hecho que las cosas iban a ocurrir de la manera que sucedieron, que se sintetiza en la frase promocional de la película. ‘La televisión ya puso un presidente... ¿lo volverá a hacer?’”, así que con la premisa de la fuerza de la televisión, sumada a otros muchos factores, apostamos a que eso sería una nueva fórmula, un nuevo camino a seguir, que era la restauración de un régimen, sobre el que tenemos una historia que nos tocó vivir a gran parte de la población... Entonces, ¿cuál era la intención? Yo pertenezco a una generación de cineastas muy brillante, pero donde cada uno tenía sus propios intereses y sus propios temas. También me tocó vivir de cerca los movimientos de los años 60 y 70; me tocó el cine más politizado, más comprometido y más crítico, pero de pronto, como por arte de magia se dejó de hacer.
“Entonces, con La ley de Herodes pensé que no iba a haber un testimonio de ese momento histórico, de lo que fue la dictadura perfecta. Me tocó decir que estábamos muy encabronados y que este país parecía que no tenía solución, que ya habíamos tocado fondo: el Fobaproa, levantamiento en Chiapas, magnicidio, devaluaciones, crisis personales. Por eso hice esa película, como un testimonio de ese periodo, pero a partir de ésta los temas de mis cintas me fueron escogiendo, como en Un mundo maravilloso, que es una caricatura del sexenio de Vicente Fox; después el más obvio y evidente es El infierno, cuando a este señor chaparrito de lentes se le ocurre emprender una guerra para legitimarse, una guerra que tenemos una idea de cuándo empezó pero no de cuándo acabará.”
Al escribir el guion Luis Estrada percibió: “Los priístas nunca se fueron, hablando como modelo de sistema político, que nos tocó ver cómo regresaron, aunque seguramente no nos va tocar ver si se vuelven a ir. Eso me preocupaba, porque también soy un ciudadano con sus preocupaciones; me he dado cuenta cómo desde que llegaron han operado con su proyecto para alcanzar la eternidad en el poder. De ahí viene La dictadura perfecta, del regreso del PRI al poder, con un evidente nuevo discurso, totalmente gatopardesco; con toda esta suma de reformas y proyectos, en los que el juego sigue siendo entre los mismos que estaban; sólo que hoy la diferencia que tienen con la presidencia imperial que se construyó en la primera parte del priato, es que ahora ya tiene dueños más poderosos, que han permanecido en el tiempo.”
Sobre el tema del financiamiento
Refiriéndose de nuevo a la relación del poder político con el poder de la televisión, Estrada afirmó que la historia del matrimonio del PRI con la televisión surgió el mismo día en que ambos se crearon. “Hay que recordar que la primera cadena de televisión privada fue la perversa suma de intereses para protegerse mutuamente entre Miguel Alemán y Emilio Azcárraga, y si uno estudia esa relación con las famosas frases ‘nosotros somos soldados del PRI’ o ‘guardianes de la investidura presidencial’ llegamos al modelo que ahora tenemos.”
El también escritor de cine explicó: La cinta se vuelve una metáfora enorme del sistema político mexicano, en la que sí están representados los poderes políticos y fácticos, y la televisión representando a esos poderes, evidentemente el saco cada quien se lo pondrá a la televisora que quiera. Además, las otras cadenas, en la proporción de la influencia que tienen en la opinión pública, son tan responsables como Televisa y TV Azteca. La historia de este país ha venido de la mano del matrimonio con el PRI y en los dos sexenios panistas las televisoras se adaptaron rápidamente.
Tomando aire, Estrada dijo: “Quise, también, ir más allá, hablar de nosotros, de una sociedad que, ya sea por desidia o por falta de recursos, se vuelve al mismo tiempo víctima y cómplice de un statu quo que se preserva. No sé la cifra exacta, pero seguro entre 70 u 80 por ciento de la gente de este país obtiene la información de la caja que ha demostrado ser no tan idiota”.
Al referirse a cómo fue posible que Televisa le diera 20 millones de pesos para iniciar el rodaje, Estada despejó: “Si te dedicas a hacer cine no sabes cuándo tu película va poder financiarse (que es el camino más difícil), luego filmarla y por último estrenar; es muy difícil no tener una relación con los monopolios o duopolios, no te dan opciones: tarde o temprano todos los caminos llevan a ellos. Yo había tenido una relación de negocios con Televisa desde El infierno; el director de Videocine, su filial de cine, me dijo que la empresa estaba muy interesada en participar en mi siguiente proyecto; así que les llevé el guion cuando estaba listo. Me dijeron que estaba fuerte, pero que sí le entraban con el estímulo fiscal del 226 y me dieron 20 millones, que fue el capital semilla para buscar otros socios como el Conaculta, Fondo de Inversión y Estímulos al Cine, Estudios Churubusco, Fonca, el gobierno estatal de Durango y la Universidad Nacional Autónoma de México.
Cuando termino de reunir todos estos fondos me faltaba un pedacito y regreso con Videocine y me ofrece distribuir la película en todo el continente, y firmamos un contrato y anexamos una copia del guion como parte integral del convenio. Cuando les llevo la película terminada a los de Videocine, al día siguiente me llamaron y me dijeron que ya no estaban interesados en distribuirla. Deshicimos el contrato y tuve que regresar el dinero que me dieron de adelanto por la distribución; así que salgo a buscar distribuidor, pero no encuentro, así que decido distribuirla yo y me embarco en esta locura que es en la que estoy de distribuirla junto con Alphaville Cinema.
Por último, Luis Estrada se remitió al título de la película y al autor de la frase, Mario Vargas Llosa: El escritor es un caso de esquizofrenia muy raro, porque es uno de mis escritores favoritos, si pudiéramos prescindir de sus ensayos periodísticos. Pero es un chaquetero; es un hombre que se ha visto engolosinado por el poder. Es el prototipo de la seducción que ejerce el dinero y el poder y lo fácil que uno puede guardar sus ideas en un cajón siempre y cuando le lleguen al precio; a él le llegaron y ha jugado roles muy vergonzosos. Él se define a sí mismo cuando aborda cada uno de estos temas, pero lo que dijo de México fue vergonzoso porque resultaba más autoritario que cualquier otra dictadura.

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