lunes, 16 de septiembre de 2013

La Agencia de Seguridad Nacional viola los derechos de los estadounidenses

La Agencia de Seguridad Nacional viola los derechos de los estadounidenses

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Un tribunal de EEUU para asuntos de Inteligencia extranjera reveló informaciones que mostraban que, la Agencia de Seguridad Nacional ha venido durante tres años, sistemáticamente, violando la ley sobre protección de datos personales, reuniendo información de millares de norteamericanos.

Liza Goitein, directora de Programas sobre asuntos de libertad y de seguridad nacional del Centro Brennan indicó que, tales atropellos ocurren continuamente: "Una se pregunta sin querer sobre la legalidad de los organismos de vigilancia, si algo así se repite una y otra vez". La Alianza norteamericana de defensa de las libertades civiles y, la Fundación de fronteras electrónicas presentaron una querella sobre protección de libertad de información y lograron la publicación de las conclusiones del Tribunal sobre asuntos de espionaje y contraespionaje, en las que se ponen de manifiesto las burdas violaciones y la incuria de la Agencia de Seguridad Nacional.
Hace dos meses se conocieron las denuncias del director de la Inteligencia nacional de EEUU, James Clapper, quien revelaba más de mil quinientos fallos de ese mismo tribunal, recordando posiblemente las promesas del presidente Barack Obama, de hacer más transparente la Agencia de Seguridad Nacional. Un mes antes de aquello, el tribunal había puesto a juicio de la opinión pública una resolución de 2011, en la que la Agencia en cuestión era acusada de rebeldía.
En todas estas tramitaciones se observa una regularidad, a saber, el tribunal estaba harto de las exigencias del gobierno, empeñado en callar las conclusiones sobre la Agencia de Seguridad Nacional, y decidió compeler a las autoridades a darlas a conocer.
Los documentos mostraban que, en el período de 2006 a 2011, la Agencia de Seguridad ignoró los fallos del tribunal, hasta que Reggie Bolton, juez supremo para asuntos de Inteligencia extranjera, prohibiera a la Agencia de Seguridad Nacional dedicarse al espionaje mientras no cambie de criterio. Liza Goitein explicaba por qué esto no había ayudado:
-Se planteó entonces, en qué casos tiene derecho el gobierno, o sea, la Agencia de Seguridad Nacional a controlar las conversaciones telefónicas y transmitirlas a otras agencias. Y resultó que, muy a menudo, las escuchas telefónicas se realizaban sin razones suficientes para ello, por ejemplo, sin las pruebas de que el inculpado colaboraba con los terroristas.
Las denuncias mostraron que, el programa de vigilancia, léase espionaje, de los ciudadanos norteamericanos era a tal grado débilmente controlado, y sus derechos eran atropellados tan a menudo que, el juez Reggie Bolton se vio obligado a reconocer que, el programa "no había sido nunca eficaz". En tanto, en defensa de la Agencia de Seguridad Nacional salió el director de la Inteligencia nacional de EEUU, James Clapper, quien declaró que esas violaciones no eran premeditadas. Y explicó doctamente que, todas las acusaciones se basaban en la comprensión de cómo funciona justamente este programa sumamente complejo, y de cómo tiene lugar la reunión de estos metadatos. A juicio de Liza Goutein, lo más probable es que tuviera que ver con el carácter secreto: "Todo esto se parecía más bien a una negligencia criminal. En la Agencia de Seguridad Nacional nadie sabía a ciencia cierta lo que podía o no hacer, y cómo operaba el sistema de reunión de datos. Nadie sabía con seguridad cuándo podía examinar los datos obtenidos y cuándo no. No sé si puede ser esto denominado un error o, algo peor, sin embargo, al mismo tiempo, el gobierno juró al tribunal que controlaba con lujo de detalles el trabajo de la Agencia de Seguridad Nacional".
Kurt Opsahl, jurista de la Fundación de Límites Electrónicos considera que, el programa de la Agencia de Seguridad Nacional no tiene sistemas de contención, sin los que no puede trabajar normalmente:
–La administración norteamericana hizo todo lo posible para convencer el tribunal de que, no tiene de qué preocuparse, y que el programa es objeto de un control meticuloso. Por el contrario, el tribunal demostró que no existía control alguno y que, en los hechos, la agencia se controlaba a sí misma y, que los jueces que emitían fallos sobre la legalidad de la vigilancia no entendían la tecnología del programa mismo, debido a que no contaban con los hábitos indispensables. La Agencia de Seguridad Nacional misma confesó, hidalgamente que, ningún funcionario suyo entendía del todo cómo operaba el programa en cuestión.
En la Agencia de Seguridad Nacional fue encontrada una nómina de diecisiete mil ochocientos números telefónicos, de ciudadanos tanto norteamericanos como extranjeros, sospechosos de actividades terroristas. Según informaciones del The New York Times, la Agencia tenía razones para controlar las llamadas de solo el diez por ciento de ellos. Reggie Bolton expresó que, la Agencia mentía sistemáticamente al tribunal, al argumentar la necesidad del espionaje del noventa por ciento restante.
Liza Goitein asevera que, el programa ha mostrado falencias tales que surgen dudas en su futuro. El mes pasado, el tribunal dio a conocer un fallo de 2011, en el que se hablaba de violaciones similares en las labores de esta Agencia. Liza Goitein expresó que, el tribunal ha estado emitiendo advertencias desde 2006 a 2011, pero nadie les ha prestado atención.
–En 2011, el Tribunal para Asuntos de Inteligencia Extranjera acusó a la Agencia de Seguridad Nacional de tergiversar, sistemáticamente, las informaciones que se entregaban para el examen del tribunal, es decir, continuaban mintiendo a este, incluso dos años después del escándalo con los metadatos. El problema persistía. Confío en que hayan nuevas publicaciones".
Kurt Opsahl, de la Fundación de Límites Electrónicos considera que, es hora que el gobierno recupere la confianza de la población:
–Desgraciadamente, fue necesaria la injerencia del tribunal y la presión de parte de la opinión pública para que salieran de las tinieblas. Confío en que entiendan que, para ellos es indispensable la confianza y el respaldo de los electores, pero solo podrán obtener el apoyo cuando comiencen a conversar directamente con la población. Pero, sin la franqueza, ello no es posible.
A juzgar por las últimas denuncias, el gobierno tendrá aún que trabajar bastante.
sb/lj
Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.

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