domingo, 4 de agosto de 2013

El arte de la lectura desarrolla el cerebro

El arte de la lectura desarrolla el cerebro

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Mucha gente piensa que se desarrolla simplemente con leer libros, pero no es así ni mucho menos. La lectura sin método carga el cerebro de informaciones, sin permitirle asimilarlas ¿Cómo leer correctamente, obtener provecho, autoperfeccionar se y desarrollar el intelecto?


Saber leer, realmente, influye sensiblemente en la reacción del cerebro. En primer lugar, complica la organización de la zona visual de la corteza. En segundo lugar, en la persona que sabe leer prácticamente toda la red de neuronas, que responde por la percepción del habla, también se activa en el hemisferio izquierdo con ayuda del texto impreso.
Pero, resulta ser que la lectura tradicional presenta defectos. La falta de atención y de un programa flexible de lectura, cuando todos los textos se leen con la misma lentitud, los movimientos regresivos de los ojos hacia lo ya leído, y, obviamente, el enemigo número es la pronunciación para sí del texto que se lee. En consecuencia, la información no se recuerda y se escapa el sentido de lo escrito.
El hombre de nuestros días debe leer a diario decenas de páginas de textos y no solo literatura de ficción, sino también informaciones propias del trabajo, la prensa y la correspondencia oficial y personal. De ahí que la lectura correcta suponga, ante todo, la buena percepción de las informaciones. Las diferentes técnicas de lectura veloz enseñan no solo a leer rápidamente, sino, sobre todo, a comprender el contenido del texto y asimilarlo en provecho propio.
Para lograr una percepción tan buena hay que entrenarse. ¿Cómo? Leyendo, pero de determinada manera. En primer lugar, haciendo ejercicios sistematizados de ampliación del ángulo de visión, de neutralización de la pronunciación de las palabras y de aplicación de los algoritmos de lectura que captan la esencia. Y no hay que olvidarse que no se trata de ningún pasatiempo, sino de una vía complicada de reestructuración del cerebro.
Uno se puede entrenar con textos de ficción conocidos (por la forma, el contenido y su autor), así como informativos – de la prensa o artículos científicos. Lo importante es el deseo de destacar varios conceptos. Antes de empezar a leer debe imaginarse que información quiere extraer del texto y tratar de prever el contenido de la página. La predisposición es muy importante, ya que si uno se predispone a advertir las asperezas del texto, sin falta las advertirá. Pero si se predispone a comprender el sentido – lo comprenderá.
El siguiente paso importante es aprender a leer sin pronunciar con los labios o mentalmente el texto. Esta capacidad distrae la atención y disminuye sustancialmente la velocidad. En este caso lo importante es controlarse a sí mismo: si sus labios se mueven – apriete con ellos un cepillo de dientes o un lápiz. Más complicado es contener la pronunciación mental. Una manera es leer y marcar el ritmo golpeando, por ejemplo, con la mano.
La capacidad de concentrarse en el problema es uno de los componentes del trabajo mental exitoso. Hay un ejercicio simple que puede ayudar: es leer las palabras al revés, no en voz alta, sino mentalmente. Al leer la palabra de atrás hacia adelante, al principio hay que imaginársela por sus letras y después leerla. Si en ese momento distrajo casualmente la atención, tendrá que empezar de nuevo. Al propio tiempo se entrena la atención. Para no perder el tiempo en vano, este ejercicio-juego lo puede practicar en el transporte público.
Los métodos de lectura veloz son comparados con frecuencia con el deporte. Pero en el primer caso no se desarrollan los músculos, sino los sesos. Unas investigaciones han demostrado que la velocidad de los procesos nerviosos de las personas que tienen el don de leer con rapidez es más alta y las reacciones más rápidas. De modo que no tema la lectura veloz, es provechosa.
mj/lj
Nota: Las opiniones expresadas por el autor no necesariamente coinciden con los puntos de vista de la redacción de La Voz de Rusia.

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