viernes, 19 de abril de 2013

Las sirvientas son rateras y los gays anormales

Las sirvientas son rateras y los gays anormales

En México tratamos a los “pinches nacos” con el mismo odio lanzado a los “jotos de mierda” y la desconfianza hacia las “sirvientas rateras”.
Somos un país que discrimina al diferente, al débil y al vulnerable. Las raíces de este fenómeno son antiguas y complejas; este artículo quedaría corto para desarrollar el tema. No obstante, en el tiempo presente es evidente que existen responsables, figuras públicas y empresas que alientan el odio, el elitismo y la segregación.
A principios de este mes el conductor de Televisión Azteca Daniel Bisogno publicó un artículo en el diario de espectáculos “Basta!” titulado “¡Malditas domésticas!”, en el que expresaba: “(…) Llego a la conclusión de que el personal doméstico que llega a trabajar con los famosos acaba por ser malagradecido, encajoso, abusivo y ratero”.
El texto de Bisgono provocó indignación en las redes sociales e incluso 41 diputados federales de todas las fracciones parlamentarias presentaron una queja ante el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) por expresiones que estereotipan, estigmatizan y afectan la dignidad y los derechos de las trabajadoras domésticas. Si bien las palabras del locutor son una exaltación del elitismo, no es la única voz de los medios electrónicos que reproduce este odio. Más bien es la regla.
Veamos, por ejemplo, el caso del programa “Sabadazo”, transmitido por Televisa, donde predomina la reducción de la mujer a objeto de placer sexual. La mayoría de la participación de las conductoras y edecanes tiene como actividades: agacharse (22 por ciento), bailar (69 por ciento), exhibir escotes (19 por ciento) y minifaldas (16 por ciento), de acuerdo con un análisis del Consejo Ciudadano por la Equidad en los Medios de Comunicación.
La forma en que las mujeres son expuestas en “Sabadazo” viola la Ley General para la Igualdad Entre Hombres y Mujeres, que establece, entre otros puntos, “la eliminación de los estereotipos que fomentan la discriminación y la violencia contra las mujeres”.
Otro caso: programa “Venga la Alegría”, de Televisión Azteca, reproducido a nivel nacional de lunes a viernes. Según el Consejo Ciudadano por la Equidad en los Medios de Comunicación, los estereotipos al hablar de mujeres son, predominantemente: anoréxica, bella, espectacular, exitosa, frívola, gozadora, promiscua y superficial.
Una tercera muestra: “Miembros al Aire”, transmitido por Unicable, de Televisa. De acuerdo con el monitoreo de dicha organización, predominan las descalificaciones, los insultos, la objetivización de las mujeres y el reforzamiento de la masculinidad, así como también la exhibición del sexo femenino mostrando piernas, traje de baño y poca ropa.
Los casos mencionados son sólo una pequeña muestra de los contenidos fétidos y despreciables de la televisión comercial mexicana. Hay mucho más. Al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación han llegado entre 2004 y 2012 un total de 319 quejas y reclamaciones por programas discriminatorios.
Los casos de discriminación más frecuentes son cometidos contra la diversidad sexual (193), mujeres (85), personas con VIH (36), indígenas (9) y discapacitados (9).
Las causas de discriminación más recurrentes son: preferencias u orientación sexual (188), género (99), discapacidad (8), y origen étnico (8).
La iracunda conductora peruana Laura Bozzo, actualmente locutora en Televisa, es un ejemplo de cómo el odio y las agresiones son parte natural de los programas de televisión de las cadenas públicas mexicanas. Una de sus frases más desafortunadas fue cuando rebajó a una mujer: “En este programa siempre hay víctimas y victimarios, pero la víctima no puede ser una putita”.
Traigamos a la memoria al locutor de Matutino Express (Foro Tv, Televisa) Esteban Arce, quien en enero de 2010 se refirió a los homosexuales como personas anormales: “La única manera de procrear y de reproducirse es a través de juntar una hembra con un macho, ése es el espíritu y lo natural”.
Y qué decir del programa radiofónico el Panda Show, donde a las mujeres se les ha llegado a referir como “cerdas” o “comadronas”.
Similares estereotipos se repiten en los programas de espectáculo, comedia, telenovelas, noticieros y hasta informativos deportivos. Ahí están a la luz pública los espacios: Tv de Noche, Hoy, Los Comediantes, A Cada quien su santo, Cosas de la Vida…
Los estereotipos más repugnantes exaltados como el ejemplo de ser exitoso en la vida. Ser macho, poseer mujeres como si fuesen objetos de lujo, ver a lo femenino como una minifalda sin cerebro, a la clase trabajadora como ladrona e ignorantes y a los homosexuales como abominaciones de la naturaleza. Aspirar a la fama, la riqueza a toda costa, el poder y pasar por encima del otro. Esos son los valores que transmiten los medios masivos mexicanos.
Los contenidos reproducidos en los medios masivos ayudan a comprender por qué en México se cometen un promedio de cinco feminicidios al día (estudio Feminicidio en México. Aproximaciones, tendencias y cambios, 1985-2009). O por qué entre enero de 1995 y junio de 2009 se cometieron 705 crímenes de odio por homofobia, de acuerdo con el Informe de Crímenes de Odio por Homofobia elaborado por la organización civil Letra S.
Es claro que, aún con sus fundaciones moralinas y organizaciones de lavado de conciencias, Televisa y Televisión Azteca no hacen más que lucrar con contenidos morbosos, podridos y repugnantes, violentando tratados internacionales y la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación.
Sí, es verdad, las palabras de Bisogno son indignantes, pero este locutor es sólo un empleado más de un negocio multimillonario dedicado a reproducir odio, estereotipos y a rebajar los más preciosos valores humanos.
www.juanpabloproal.com

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